( Filosofía ......................................................... o Algo Así )
Es como un "recuerdo", tal vez olvidable...¿quién sabe?. No entiendo y entiendo por qué tanto terror, tanta fobia, tanto espanto y finalmente Miedo ante éstos formatos (Sistema Filosofía) que no son muy diferentes de "otros" -por ejemplo: "Lo estético y su goce".
En fin... sigamos en la utopía de la "libertad", sigamos niños y tal vez ciegos.
Por suerte, y soy privilegiada, gozo de todas las manifestaciones de lo humano.
Etiquetas
- JOSÉ PABLO FEINMANN (34)
- POESÍA FILOSÓFICA - Roberto Juarroz (1925-1995) - Poesía Vertical (8)
- VOLTAIRE 1694-1778 -Textos- (8)
- EDUARDO GALEANO (6)
- POESÍA FILOSÓFICA - Conrad Aiken (1889-1973) (5)
- JOSÉ PABLO FEINMANN - CICLO DE CONFERENCIAS (4)
- JEAN PAUL SARTRE -Textos- (1)
- LINKS FILOSOFÍA (1)
22.5.10
Filosofía Aquí y ahora III (Tercera Temporada) 8- José Hernández y Martín Fierro
Encuentro Nº 7: José Hernández y Martín Fierro
José Hernández nace en noviembre de 1834 en el partido de San Martín, Provincia de Buenos Aires. En 1843, luego del fallecimiento de su madre, se instala en una zona rural del sur de la provincia junto con su padre, quien trabaja como capataz de estancia. A partir de 1856 participa del Partido Federal Reformista y en la redacción de “La Reforma Pacífica”. Al año siguiente se traslada a Paraná, donde funda el diario “El Argentino”. En 1863 comienza a escribir la biografía del Chacho Peñaloza. En 1868, José Hernández regresa a Buenos Aires y al poco tiempo crea el diario “El Río de la Plata”. Desde allí realiza fuertes críticas a las políticas de Sarmiento, por lo cual es clausurado en 1870. Ese mismo año, Hernández, se une al levantamiento de López Jordán en Entre Ríos. Luego de la derrota decide exiliarse en Brasil.
De regreso a la Argentina publica su obra más importante El Martín Fierro, en diciembre de 1872. Siete años después edita La vuelta.
Durante los siguientes años se desempeña como diputado y senador de la provincia de Buenos Aires.
En 1881 publica “Instrucción del estanciero”.
En octubre de 1886 muere en su quinta en la ciudad de Buenos Aires.
1- La pena extraordinaria
Este es un programa excepcional. Este es un programa dedicado a José Hernández que escribió, por supuesto el más grande poema de la literatura gauchesca Argentina.
Yo conjeturo, que se van a dar cuenta, y van a conocer, y van a saber muchas cosas del poema Martín Fierro que no sabían hasta ahora. Porque seguramente lo habrán estudiado en la escuela, como lo estudiamos todos, pero tiene muchos secretos, muchas connotaciones, muchas utilizaciones y muchas interpretaciones, que le vamos a dar acá, que no son conocidas, que en realidad, si tomáramos ciertas palabras periodísticas, podríamos decir que, en este momento, en este espacio vamos a dar muchas primicias sobre el Martín Fierro.
El texto de José Hernández, cuya primera parte –en realidad cundo él lo publica no sabía que era la primera parte… pero bueno, después vendrá una segunda- cuya primera parte se publica en 1872. Nosotros podríamos decir ante todo que es una honda reflexión sobre la condición humana, a propósito de la condición del gaucho en la campaña de Buenos Aires.
El poema está un poco virado desde Buenos Aires hacia Santa Fe. Esa sería su ubicación geográfica.
El poema de José Hernández no inaugura la literatura gauchesca. Antes hubo otros. El más famoso y, conocido seguramente por ustedes, por nuestro paso obligatorio por la escuela, el Fausto de Estanislao del Campo. El Fausto de Estanislao del Campo se va a diferenciar del Martín Fierro, y José Hernández lo va a decir muy claro, en que Estanislao del Campo lo toma un poco en broma al gaucho. Es decir, se sirve del gaucho para escribir un poema algo jocoso. El tema de Hernández, por el contrario, no va a ser burlarse de la ingenuidad de los gauchos, sino que va a ser la denuncia de la desdicha de los gauchos. En este sentido, nosotros podemos decir que es ante todo un Poema de la Queja.
La primera estrofa del Martín Fierro dice claramente, empieza enunciando la temática de la pena extraordinaria. Es una estrofa muy conocida que dice: “Aquí me pongo a cantar al compás de la vigüela, que al hombre que lo desvela una pena extraordinaria, como el ave solitaria con el cantar se consuela”. Entonces aquí tenemos dos elementos: La pena que desvela a Martín Fierro no es común, es extraordinaria. ¿Y con qué se consuela? Con la vigüela y con el canto.
El gaucho de José Hernández –y este es un punto definitivo que dejamos aquí plantado y que no lo podemos olvidar- El poema de José Hernández describe al gaucho derrotado de 1872. El guacho que no tiene otra cosa más que quejarse. Yo me quejo, dice Hernández, a través de Martín Fierro. Me quejo porque me mandan a la frontera a pelear con los indios. Porque no me usan en el trabajo fructífero de los campos, para el cual estoy totalmente preparado. Porque me quitaron el rancho, me quitaron la prienda, me quitaron todo lo que tenía y me mandaron a la frontera.
En este sentido el Martín Fierro no es el poema de la rebelión gauchesca. Es el poema de la queja del gaucho derrotado.
El poema de la rebelión gauchesca, curiosamente o no, lo escribió Sarmiento, y es el Facundo.
2- La vida en la frontera
La existencia desdichada del gaucho Martín Fierro, es la que narra con detalle José Hernández.
En principio ¿Por qué va a narrar esta existencia desdichada del gaucho? Porque Hernández quiere decir dos cosas: Al gaucho, Buenos Aires lo maltrata. Y comete un gran error, porque al maltratarlo, al maltratarlo elimina un elemento fundamental para el desarrollo de la agricultura en la Argentina. Entonces, toda la primera parte del Martín Fierro está destinada a decirle a la gente de Buenos aires que pare de matar gauchos. Que ya mató bastantes. Que ahora lo que tiene que hacer es integrar el gaucho a la vida productiva del país. Porque el gaucho, no solo es una obra de mano barata, sino calificada. Porque quién sino el gaucho va a conocer los trabajos de las estancias.
Pero, en el Martín Fierro, en su primera parte, en 1872, lo puebleros, los puebleros no han entendido todavía esto. Los jueces de paz, enviados por Buenos Aires, desean a las chinas de los gauchos. Y mandan a los gauchos a las fronteras y se quedan con las chinas, sus propiedades, etc, etc… El gaucho va a la frontera. ¿Qué es la frontera? La frontera es, en principio, el exilio. Digamos, es la primera parte del exilio, porque va a haber una segunda parte del exilio que ya va a ser definitiva, es decir, la huída de la civilización. La vida en la frontera es detalladamente descripta por José Hernández, para demostrar que el gaucho, ahí, lo que realiza son tareas inútiles. Entonces, Hernández va a decir, y lo vamos a leer textualmente para que no se pierdan ni una sola palabra de este excepcional poema… va a decir: “Barajo, si nos trataban como se trata a malevos (…) ¡Y qué indios, ni qué servicios, si allí no había ni cuartel! Nos mandaba el coronel a trabajar en sus chacras…”. ¡Buenísimo”! O sea, no hay trabajo en la frontera. Lo que hay es un coronel que está lleno de chacras. No es nada raro esto. Es decir, todos sabemos que cuando Roca realiza la segunda conquista del desierto, le reparte la tierra a diez, quince, a lo sumo, familias y familiares de él. Estemm, entonces, trabajan para el coronel. Es más o menos que cuando los chicos hacían el servicio militar, que terminaban trabajando para el coronel, para el general, haciéndoles de choferes, etc, etc… Bueno… El gaucho en las fronteras trabaja para las chacras del coronel.
La vida en la frontera es descripta despiadadamente. Hernández denuncia la corrupción que existe en la frontera: “Yo he visto negocios feos a pesar de mi ignorancia”. Es decir, el gaucho no sabe mucho, pero se da cuenta de que ahí hay negocios feos.
Lo que va a atacar Hernández, a través de Martín Fierro, son dos cosas que para él no sirven para el país: El indio no sirve. Y el inmigrante no sirve. O sea, va a criticar a la figura del inmigrante como innecesaria, porque está el gaucho. El indio, dice Hernández, roba y mata y entra en las poblaciones en malón… las quema, en fin… todo ese horror de los malones indios con que nos han saturado para justificar el genocidio, la segunda etapa de la conquista de América, que realiza el general Roca, cerca del 80.
Hernández no quiere nada a los indios. El Martín Fierro presenta una justificación teórica de la necesidad de exterminar a los indios. Odia, también, a los gringos. Si fuera por Hernández no habría que haber traído ningún gringo al país. Pero, ¿Por qué los odia? Porque los gringos no saben nada. No saben nada de todo lo que sabe el gaucho. El gaucho es indispensable. El gringo, en absoluto. Vamos a ver lo que dice: “Yo no sé por qué el gobierno nos manda aquí a la frontera gringada que ni siquiera se sabe atracar a un pingo”. La gringada no sabe ni montarse un pingo. Montarse un pingo, en la argentinidad del siglo XIX, era uno de los valores del macho argentino.
El general Mansilla, en la Vuelta de Obligado, cuando ve a los ingleses dice: “¿Qué nos van a derrotar esos gringos, que no saben galoparse una noche?”. Que no saben galoparse una noche.
Hay otro verso muy lindo, con respecto a los inmigrantes que dice: “Yo no sé de ande sería, quizá no fuera cristiano, pues lo único que decía es que era papolitano”. Aquí se ve el ingenio destructivo de Hernández ¿No?, porque realmente la cuartilla es destructiva… ¿No?... “Yo no sé de ande sería ¡quizá no fuera cristiano! -¡Ni siquiera la condición de cristiano les tocó acá! Porque todo el tiempo decía que era papolitano.
Entonces, nada de gringos, nada de indios. Lo único que sirve el gaucho.
3- “Más malo que una fiera”
Martín Fierro vuelve de la frontera. Es decir, ya no tiene que dilapidar su existencia defendiendo algo que debiera ser defendido por el ejército de línea, por el ejército profesional que debiera mandar ahí soldados en serio, no pobres gauchos miserables.
Pero vuelve. Ahora, cuando vuelve a su pago no encuentra nada. No encuentra nada. Ni la tapera encontré, dice. No tenía mujer. No tenía hijos… Nada.
Entonces, en ese momento, en ese preciso momento… ese es el momento más duro, más duro de Martín Fierro. Ahí se asume como gaucho rebelde. Se asume como lo que Sarmiento llama “El gaucho malo”. Y dice: “Yo juré en esa ocasión ser más malo que una fiera”. Esta es una declaración de guerra a la civilización, hecha desde una barbarie maltratada y ofendida.
Aquí Hernández comienza a hacer un análisis, una queja de la pobreza del gaucho.
Qué es una queja de la pobreza… Y que les va a retumbar muy fuertemente en los días que corren, porque a nivel mundial, a nivel mundial las FAO, la organización mundial de la salud, han declarado que nunca en la humanidad hubo más pobres que en esta etapa de la historia, justamente el tecnológico siglo XXI.
Entonces, Hernández va a tratar la pobreza, y lo dice así: “El gaucho anda huyendo siempre pobre y perseguido, no tiene cueva ni nido, como si fuera maldito, porque el ser gaucho, barajo, el ser gaucho es un delito”. Este texto es tan perfecto, tan perfecto, tan excepcional que lo tenemos que relacionar con el de uno de los más grandes poetas del siglo de oro español. Calderón de la Barca en “La Vida es Sueño”, en el monólogo de Segismundo, en una parte Segismundo dice: “Qué delito cometí contra vosotros naciendo, aunque si nací ya entiendo que delito he cometido, bastante causa ha tenido vuestra justicia y rigor, pues el delito mayor del hombre es haber nacido”.
Este texto de Calderón de la Barca se anticipa a todo el existencialismo de Heidegger y de Sastre ¿No? La existencia es Caída, en Heidegger. La existencia espetada, la existencia es caída.
El texto de Hernández sirve para expresar la desdicha de todos los desplazados, de todos los marginados, de todos los escupitajos por la civilización del llamado progreso, y que en estos días se expresa con mayor crueldad que nunca, porque en estos días lo que cunde en el mundo es la impiedad del neoliberalismo de mercado, que endiosa el mercado y demoniza a los que el mercado deja afuera. Y el mercado deja cada vez más gente afuera y menos gente adentro. O sea, cada vez más, hay más marginados, desesperados, gente que quiere saltar muros, que quiere entrar en el mundo donde se come, se vive, se respira, se pertenece a una sociedad. Ellos no. Están escupitados, como dicen, por el sistema neoliberal de mercado.
Vamos a ver esta cita en la que Hernández describe la situación del pobre. No solamente la del gaucho, la del pobre… y quizás se anticipa, y la de los pobres de todos los tiempos… Por eso un poema es inmortal. Un poema es inmortal cuando expresa la condición humana, cuando expresa algo esencial de la condición humana, cuando no se detiene solamente en expresar la situación histórica que le dio origen, sino que desde esa situación histórica se remonta y consigue expresar la condición del hombre… ¿No?.... El Otelo de Shakespeare no expresa un drama de Venecia, expresa el drama de los celos en el hombre. El Hamlet de Shakespeare no expresa un problema monárquico en Dinamarca, expresa nada menos que la duda que constituye al ser humano.
Y Hernández en el Martín Fierro expresa el dolor y la marginación y la humillación de ser pobre:
“Para el pobre –entonces- son los calabozos, para él las duras prisiones, en su boca no hay razones aunque la razón le sobre, que son campanas de palo las razones de los pobres”.
El pobre, nunca tiene razón. Nunca tiene razón solo porque es pobre. Porque no tiene quien lo defienda. Porque solo puede defenderse él. Pero él, aunque hable, aunque diga sus razones… sus razones no son campanadas de bronce, son campanas de palo. Nadie los escucha. Su aspecto ya lo denuncia. Su aspecto ya lo destina a la cárcel. El ser pobre es un delito. Si hay algo que destruye al hombre es la pobreza.
4- El momento del consejo
El gaucho, Martín Fierro, lo que tiene es su furia, su bronca. Está muy enojado. ¿Qué es lo único que tiene? Tiene a su cuchillo. El cuchillo es su arma. El cuchillo es su defensa.
Entonces… es notable esto, realmente a veces me conmueve el genio de Hernández, que se expresó en esto. No se volvió a expresar. Es notable. Es un hombre de una sola obra ¿No?, de el poema Martín Fierro.
Entonces dice:”Yo abriré con mi cuchillo el camino pa seguir…” O sea, el cuchillo que es su arma, su arma de defensa y de ataque, es también su destino. Su cuchillo le permite tener un destino. Su cuchillo le permite tener un camino. Él se abre su camino. Para el gaucho no hay un camino abierto, como lo hay para el hombre de la civilización. El tren del progreso está preparado para los hombres de la civilización. Pero para el gaucho marginado, el gaucho de la desdicha, él tiene que abrirse el camino. Y se lo tiene que abrir con su cuchillo. Su cuchillo le posibilita tener un destino.
Entonces, en un momento se encuentra con una partida de soldados y empieza a pelear. Y Martín Fierro pelea con un coraje excepcional. Tal es así, tal es así que uno de los integrantes de la partida, al verlo pelear con tanta valentía, con tanto coraje, como suele suceder, se pone de su lado y dice: “No permitiré que se mate así a un valiente”. Y ese es el sargento Cruz, que va a ser el amigo de Martín Fierro, y pelea junto a Fierro.
Lo que Hernández quiere demostrar es que al gaucho se lo trata muy mal. Que el gaucho no es el enemigo de la civilización sino todo lo contrario. Que al ser la Argentina un país pastoral, el gaucho es la condición de posibilidad del desarrollo nacional, porque es el que puede mejor que nadie cuidar la campaña.
Ya está. Ahora defendió a los gauchos.
Cuando escribe la segunda parte ya no es la época de la denuncia. No es la etapa de la denuncia. Los gauchos han sido integrados al sistema que hegemoniza, que domina Buenos Aires.
Entones, José Hernández, que es un best seller, que lo compran en todos lados… en cualquier pulpería se pide una damajuana y dos Martín Fierro, por ejemplo. Ha llegado la hora del consejo. La segunda parte del Martín Fierro es la parte del consejo.
Yo quiero ser sincero con ustedes. El primero que desarrolló, muy brevemente, esta teoría, pero con la brillantes de su enorme talento, fue el historiador Milcíades Peña, que murió muy joven, en un libro que se llamaba La Era de Mitre, La guerra de la triple infamia, que se refería a la guerra del Paraguay.
En este momento, en este momento tenemos a Fierro y tenemos a Hernández tratando de encaminar a sus gauchos. Es como si les dijera: “Miren paisanos, ya no los van a perseguir. Ahora tienen que trabajar. Tienen que trabajar. Se tienen que ganar sus derechos cumpliendo con sus deberes”. Esto es lo que dice Hernández, consciente de la llegada que tiene entre su público. Porque es impresionante lo que los gauchos leen al Martín Fierro. Es un best seller impresionante… ríanse de “Cien años de soledad”. El Martín Fierro lo leyeron todos los gauchos.
Voy a citar. Estos son los consejos de obediencia que el gaucho Martín Fierro les da a los otros gauchos y a sus hijos:
“Debe trabajar el hombre para ganarse su pan, pues la miseria en su afán de perseguir de mil modos, llama en la puerta de todos y entra en la del haragán”.
Durante mucho tiempo ustedes habrán entrado en algunas casas donde estos versitos estaban puestos en maderitas, en las paredes. Y estaban estos versos del Martín Fierro, todos muy tolerables, digamos, muy mansos, muy…. Así como de aconsejarle al gaucho las buenas maneras con que debía pagar los derechos de los que ahora se beneficiaban…
Y esta es mi predilecta, la he dicho en muchos cursos, me la habrán oído muchos de mis alumnos, pero es, digamos, la exaltación del sometimiento:
“El que obedeciendo vive nunca tiene suerte blanda, mas con su soberbia agranda el rigor en que padece, obedezca el que obedece y será bueno el que manda”.
Así que… nada de huelgas, ¿eh?.... cuando vengan los anarcosindicalistas habría que leerles esta estrofilla de José Hernández. Si los empleados, digamos, si los obreros son buenos, los patrones también van a ser buenos… porque si los que obedecen, obedecen, los que mandan van a ser buenos….
Ahora, si los que tienen que obedecer no obedecen… los van a reventar a palos.
Esta es la lógica del sistema que se implanta en la Argentina.
El final del Martín Fierro, de la segunda parte, es totalmente manso. Y tiene mucho que ver que nuestra Argentina de hoy. Porque habla del olvido. Habla del olvido. Y habla de la memoria como algo perjudicial para los pueblos.
Entonces, dice:
“Sepan que olvidar lo malo también es tener memoria”.
Olvidar lo malo también es tener memoria… bueno… olvidemos lo malo y vamos para adelante.
Esto es lo que dice José Hernández en el final.
Un final conformista.
Un final en el cual la Argentina se abre para todos…
Y el gaucho, digamos, al bajo precio de trabajar, y dejarse, digamos, expoliar, como la patronal lo desea… va a vivir feliz.
Esto es todo y bueno… nos vemos en poco tiempo.
.
16.5.10
Filosofía Aquí y ahora III (Tercera Temporada) 7- Los caudillos del interior federal
Encuentro Nº 7: Los caudillos del Interior Federal
Durante el siglo XIX los intentos de Buenos Aires por consolidar su hegemonía en el resto del país, determinan en las provincias el surgimiento de movimientos de resistencia encabezados por caudillos. Uno de los más importantes es Felipe Varela, el quijote de los andes, quien nace en 1821 en Huaycama, provincia de Catamarca. Varela se desempeña como oficial de la Confederación urquicista. Y es uno de los que más encarnizadamente defiende la causa del Federalismo, luego de la victoria de Buenos Aires, en la batalla de Pavón en 1861.
Crítico implacable de la guerra del Paraguay y del gobierno de Mitre, lanza su proclama en diciembre de 1866. Un año más tarde es derrotado por los Taboada en la batalla de Pozo de Vargas. Y en enero de 1868 da a conocer, en Bolivia, su Manifiesto. Allí plasma los principales lineamientos de su proyecto político bajo el lema: Viva la unión americana. Ese mismo año se instala definitivamente en Chile.
Enfermo de Tisis, muere el 4 de junio de 1870.
1- La Proclama de Felipe Varela.
Este es nuestro Encuentro número siete: “Los caudillos del Interior Federal”.
¿Quiénes son estos caudillos?
Bueno, han venido desde el comienzo de nuestra historia: Francisco Ramírez, Estanislao López, los que ataron sus cabalgaduras en la pirámide de mayo, en el año veinte, llamado por eso El año de la Anarquía… Pero fundamentalmente, nosotros vamos a hablar de un caudillo muy interesante que es Felipe Varela. Felipe Varela, también llamado El quijote de los Andes, era un caudillo que confiaba mucho en que Urquiza se levantara en armas contra Mitre. Si Urquiza se levantara en armas contra Mitre, Varela pensaba que, teniendo Mitre tantos problemas con la guerra del Paraguay, en al que le iba muy, muy mal, las montoneras del interior mediterráneo, que eran las que comandaba Varela, mas el desgaste del ejército mitrista, en la guerra del Paraguay, más el esperado levantamiento de Justo José de Urquiza, podrían converger en un avance triunfal sobre Buenos Aires.
Sobre Felipe Varela hay una zamba muy conocida que es: La Felipe Varela… “Porque Felipe Varela matando viene y se va”. Hay una versión federal que dice: “Porque Felipe Varela nunca mató por matar”. La versión unitaria insiste en decir: “Lo echaron a la frontera. De ahí no habrá de volver”. Y la versión federal dice: “Lo echaron a la frontera. Seguro que ha de volver”.
En 1866 Felipe Varela lanza una proclama. Es muy interesante esto, porque para esta historia del pensamiento argentino que nosotros estamos haciendo, los caudillos federales no tienen grandes textos porque no eran gente ilustrada. Los que tienen los grandes textos son los hombres de la elite de Buenos Aires porque son los que reciben la cultura europea, los que leen los grandes libros europeos. Y escriben, en consecuencia, los libros que explican cómo hay que complementarse a Europa para que el país salga adelante.
En cambio, los caudillos del interior argentino, que son una expresión muy interesante de este país porque no se dieron en otro país, o se dieron muy escasamente. Pero aquí hubo grandes caudillos federales. Grandes figuras. Honestos, guerreros, que han pensado su praxis guerrera. Pero la han pensado sin tener detrás a un Adam Smith, por ejemplo.
Cuando Juan Bautista Alberdi escribe sus Estudios económicos… Los Estudios económicos de Juan Bautista Alberdi son casi una glosa de Las riquezas de las naciones de Adam Smith. Es decir, Alberdi escribe, y a través de Alberdi, es Adam Smith quien escribe, quien nos está diciendo: “Nosotros no los queremos a ustedes los argentinos, como una colonia de Inglaterra. Lo que queremos nosotros con ustedes es comerciar. Después ustedes sean libres. Tengan bandera, tengan puerto, tengan gobierno… Nosotros queremos comerciar”. Y bueno, Alberdi entonces, que ha leído a Adam Smith, destila ese programa, digamos. Que, básicamente, como dice Smith, Inglaterra tiene que ser el taller del mundo. Y el resto del mundo tiene que ser el granero del mundo de Inglaterra… Tal como la generación del 80, muy orgullosa, va a decir: “Somos el granero del mundo”. Que era exactamente lo que Inglaterra quería.
Pero Varela… ¿Qué tiene que hacer Varela? Tiene que justificar el proteccionismo.
Porque si Buenos Aires quiere el librecambio, es porque Buenos Aires va a vivir de la introducción de las mercancías de británicas. Si vienen las manufacturas y las mercancías británicas, Buenos Aires se enriquece con ellas. Y le entrega a Gran Bretaña la producción primaria de los campos argentinos. Que es una producción primaria que crece fácil, que es abundante, a la que no hay que agregarle nada.
Pero Varela, tenía en sus pobres provincias una insipiente industria artesanal, que de haber sido protegida, protegida, habría tenido un aceptable desenvolvimiento. Habría hecho de esas provincias… no provincias miserables y pobres, sino provincias con una producción propia, inteligente y totalmente, digamos, autónoma y vendible. Y sobre todo vendible si tenía a Buenos Aires como mercado comprador…. Que no lo tuvo.
2- La razón occidental y la guerra del Paraguay.
Tenemos que ver ahora, un aspecto muy importante del desarrollo de esta parte de América Latina en el siglo XIX: La guerra del Paraguay.
¿Qué pasaba con el Paraguay?
El Paraguay se había cerrado. El Paraguay era proteccionista. El Paraguay no quería comerciar con los grandes centros imperiales. El Paraguay era, lo que Sarmiento llamaba “La China de América”.
China, tampoco habría querido comerciar con el mundo occidental. Pero Inglaterra abrió la China a cañonazos. Esa era el modo en que los ingleses penetraban a algunos lugares. Digamos, si los chinos no querían comerciar con los ingleses, los ingleses entraban a cañonazos. Y así abrieron China al mercado del opio… y bue, ese es otro tema…
Pero, Paraguay era para Sarmiento “La China de América”, porque Francisco Solano López, hijo del doctor Francia, había decidido hacer un territorio proteccionista. Pero, con enorme inteligencia había traído técnicos extranjeros, técnicos europeos. Y los había puesto al servicio de ese proyecto nacional proteccionista que tenía el Paraguay.
En consecuencia, a diferencia de Juan Manuel de Rosas, que le tenía alergia a los gringos, Francisco Solano López hizo educar a su hijo en Europa, y trajo técnicos europeos para ayudarlo a desarrollar el Paraguay.
¿Qué pasa con el Paraguay?
En el Paraguay pasa que hay astilleros. Que se forja el hierro. Que hay un desarrollo ya de una enorme autonomía. Hay barcos. Hay armas, que se fabrican. Hay fundiciones. Y hay mucho algodón. La materia prima que tiene el Paraguay es el algodón. Inglaterra, indudable, como Inglaterra veía el mapa del mundo como hay lo ve Estados Unidos. Inglaterra, que ya no tenía algodón porque el sur norteamericano había sido derrotado, ve que hay mucho algodón en el Paraguay. Entonces dice: “Señores, queremos el algodón del Paraguay”. Pero los paraguayos como son proteccionistas no se lo quieren dar. Entonces la banca británica dice: “Hay que hacer una guerra ahí”. Y une a Mitre, los uruguayos y los brasileños. Y se declara la guerra de la Triple Alianza. “Hay que entrar con la Razón occidental, el progreso y la civilización en el hermético Paraguay. En el barbárico Paraguay. En esa China de América”. Efectivamente, entra, destrozan todo, entran destrozan todo –como dije en otro programa, hay 800.000 barones muertos- y finalmente ahí sí Paraguay queda entregado a la voracidad de el capital británico, que se lleva todo lo que necesita, y también los brasileños… los que menos se llevan son los argentinos.
Bien. Los caudillos, del interior mediterráneo, como Felipe Varela, se dan cuenta que ese proteccionismo de Francisco Solano López, es el que ellos tienen que proponer para sus propias economías. Entonces surge una idea. Surge una Filosofía. Surge un Pensamiento. Lo hayan expresado o no. Lo hayan escrito o no. Surge por primera vez el pensamiento de la Unidad de América Latina. Entonces, lo que expresa “El quijote de los Andes”, el gaucho, seguramente no muy culto, Felipe Varela, es que: América o se une, y presenta ante Europa un bloque unitario, macizo… o es totalmente derrotada por las oligarquías locales que comercian con Inglaterra. Y se produce lo que llamamos la diseminación, podríamos decir, la reconstrucción de América Latina.
La guerra del Paraguay es conceptualmente “El Vietnam del siglo XIX”, es una masacre. Es una masacre terrible. Negada, por supuesto, por la historia oficial… -que ya no existe la historia oficial. Nos reímos de la historia oficial. Es decir, ya nadie cree en es paparrucha que crearon basándose en los libros de historia de Mitre y algunos de Sarmiento… ¡No, no, no!- No hay más historia oficial.
Lo que hay para nosotros es, claramente, un proyecto imperial que entra en la Argentina a través de la elite culta de Buenos Aires. Como había que integrar al Paraguay a ese proyecto, se decide hacerle una guerra de exterminio. Una guerra de exterminio. Entonces, se consigue exterminar al Paraguay. Y al exterminar al Paraguay, el Paraguay, claro, se integra, se integra con nada, se integra derrotado.
Lo que existe –y esto no es revisionismo histórico- es la racionalidad tecnocapitalista que Heidegger analiza al estudiar a Descartes, que, a través del capital británico y a través de la unión de las oligarquías nativas de los países colonizados, derrotan a sus elementos autónomos, a sus elementos barbáricos, para ellos, es decir, todos los caudillos, toda la gente del interior… Y son las elites, es decir, las clases cultas de las grandes ciudades, las que imponen su poder sobre el resto de la nación para comerciar con el Imperio.
3- El coloniaje doméstico.
Ya en el año 1866, Felipe Varela había lanzado una proclama para los pueblos del interior, en la cual los convocaba a unirse a su lucha. Esa proclama en uno de sus párrafos decisivos decía: “Ser porteño…” –ustedes observen la claridad conceptual con que se expresa Varela- “Ser porteño es ser ciudadano exclusivista, y ser provinciano es ser mendigo sin patria, sin libertad, sin derecho…”. Lo leo de nuevo: “Ser porteño es ser ciudadano exclusivista, y ser provinciano es ser mendigo sin patria, sin libertad, sin derecho…”.
Este lenguaje lo va a tomar José Hernández en el Martín Fierro. Este lenguaje de dureza frente a Buenos Aires, en que Martín Fierro para expresar a los gauchos, les dice a los puebleros cómo se siente, cómo se siente el gaucho ante el poder de Buenos Aires.
Luego de esta proclama, Felipe Varela, en un paso más ambicioso, y conceptualmente más ambicioso…
-Yo creo que el Manifiesto de Felipe Varela es uno de los textos más importantes del pensamiento argentino, aunque muchos me digan: “Pero si ese era un caudillo ignorante…”. ¡No tiene nada que ver, no tiene nada que ver! Lo que él expresa ahí es una realidad fundante de este país-.
Va a desarrollar esa proclama, en el famoso Manifiesto de Felipe Varela. En ese manifiesto Varela, igual que Bolívar, igual que Bolívar, propone el proyecto político, político-filosófico de la Unión Americana. La Unión Americana postula que, solo una América unida va a ser una América fuerte.
No en vano, la diplomacia británica y las elites dominantes en cada uno de los países de América Latina, se opuso a este proyecto. Y así es lo que determina que se produzca esta –como dije- esta diseminación, deconstrucción o, como se solía decir “balcanización de América Latina”.
Felipe Varela habrá sido un gaucho ignorante pero había leído a Juan Bautista Alberdi. Lo había leído muy bien a Juan Bautista Alberdi, porque lo cita varias veces y lo utiliza muy adecuadamente. Entonces, habiendo leído a Juan Bautista Alberdi dice: “Buenos Aires es la metrópolis de la República. Buenos Aires es esa ciudad que coloniza al resto del país. Así como América colonizaba a Buenos Aires y a todo el resto del país. La colonización se ha trasladado de Madrid o de Cádiz hacia Buenos Aires. Ahora la potencia colonizadora es Buenos Aires”.
No deberá asombrarnos, entonces, que para Felipe Varela, la Revolución de Mayo sea la guerra de 1810.
¿Qué es la guerra de 1810?
Es la guerra que Buenos Aires emprende contra las provincias. Así es interpretada por las provincias las Revolución de Mayo: Como una guerra de los porteños contra las provincias. Porque así la interpreta Alberdi. Y Alberdi es el maestro de Felipe Varela, quien tiene a un ilustre maestro, porque Alberdi era un pensador excepcional. Es el más grande pensador político que tiene este país.
Entonces, ¿Qué es lo que dice Varela? Que en la República Argentina hay un coloniaje, que podríamos llamarlo doméstico, un coloniaje republicano, un coloniaje que aquellos que dicen representar la República -O sea, la gente de Buenos Aires, la elite de Buenos Aires- ejerce sobre el resto del país.
Derrotado el Paraguay. Derrotado Juan Saá en San Luis. Varela queda prácticamente aislado. Y tiene que dar su batalla contra los hermanos Tabeada, que eran santiagueños al servicio de Mitre. La batalla se da en el Pozo de Vargas. Y es famosa la anécdota en la cual, cuando los hermanos necesitan ganar la batalla porque no la van ganando, le hacen tocar a la banda de su ejército una zamacueca. Y eso entona a los soldados de los Taboada. Y se produce la derrota de Felipe Varela en Pozo de Vargas. Y Varela se exilia. Y esta derrota es la del último gran caudillo argentino.
4- El poder de Buenos Aires.
Esta interpretación que nosotros estamos dando de nuestra historia, y del pensamiento de nuestra historia, es precisamente la interpretación compleja. No es la interpretación simple. La interpretación simple es la que da Buenos Aires a través de los textos de Bartolomé Mitre y de Sarmiento, y los textos tradicionales de la generación del 80… y luego los manuales escolares ¿No? Que trazan la epopeya de la gran ciudad de Buenos Aires que se adueña del país.
Nuestra visión es mucho más compleja. No es revisionista. Nosotros no queremos revisar esa historia porque esa historia está muerta. Esa versión de la historia está muerta. ¡No la queremos revisar! Hemos ido mucho más allá. No queremos revisar un cadáver, como es la versión liberal de la historia.
Lo que queremos es instituir, establecer, trazar una interpretación compleja de nuestra historia, que abarque todo nuestro país y que le de peso a todos los sectores que realmente lo tuvieron en la constitución de este país. Aún a los derrotados. Porque lo que se ha contado es la historia de los vencedores. Y la historia de los vencedores si no contamos la historia de los vencidos, estamos contando solamente una parte. La que siempre se cuenta. La de los que ganaron.
Ahora, hubo otros hombres como: Navarro Viola, Guido Spano, Olegario Andrade, los llamados “Los hombres de Paraná”, José Rafael Hernández, que escribieron contra la guerra del Paraguay y contra la política de Buenos Aires.
La guerra del Paraguay parte de la fanfarronada típicamente mitrista que les dice a la juventud dorada de la burguesía porteña, porque después van a formar la liga patriótica de Manuel Carlés, en el siglo XX,… estemm les dice: “Bueno, ¡A las armas! En 3 días en los cuarteles. En 3 semanas en el frente. En tres meses en la Asunción”. Y la guerra duró 5 años. Esas eran las predicciones de Mitre.
Ahora bien, qué dice Guido Spano sobre la batalla de Pavón. Guido Spano dice que “La batalla de Pavón implicó la ruina y el desquicio para las provincias y la riqueza y el poder para Buenos Aires”. En efecto, porque en esa batalla Urquiza le entrega el Federalismo a Buenos Aires. Así, directamente. El gran traidor de nuestra historia. El hombre que traicionó a la causa del Federalismo.
Andrade, va a también hablar del monopolio que Buenos Aires ejerce sobre el puerto y sobre la aduana. Porque aquí lo que está en juego es que: Buenos Aires quiere ser el puerto único y quiere tener el dominio total sobre ese puerto y sobre la aduana. Y las rentas aduaneras eran la enorme riqueza que se podía conseguir en el país, y Buenos Aires quiere ser la dueña de la aduana por todo el tiempo que sea necesario.
La guerra civil que Buenos Aires lleva al interior, no solo da la espalda a los intereses del interior sino que es una guerra civil destinada a aniquilar por completo las resistencias del interior.
Buenos Aires aniquiló tres tipos de resistencias:
Las resistencias de los gauchos federales.
La molestia de los negros, a los que mandó a morir a la guerra del Paraguay.
Y la molestia de los Indios, a los cuales exterminó en la llamada “Segunda conquista de América”, que realizó el general Julio Argentino Roca.
Entonces, despobló el país. La clase ilustrada de Buenos Aires despobló el país porque los mató a todos. Mató a los gauchos Federales. Mató a los negros. Mató a los Indios.
Entonces, lo tuvo que poblar de nuevo.
Para poblarlo de nuevo tuvo que traer a los inmigrantes. A los que llamó “La chusma ultramarina”. Que llegaron a Buenos Aires siendo muy pobres, necesitando trabajar. Y este trabajo, este trabajo que los vencedores del Federalismo le quieren dar a los inmigrantes, lo había pedido antes un defensor de los gauchos. José Hernández en el Martín Fierro pide trabajo para sus gauchos. Dice que el gaucho… -no lo dice así- pero el gaucho en realidad para las estancias, los campos, es una mano de obra barata y calificada, porque nadie conoce como el gaucho la tierra que tiene que trabajar… y poco hay que pagarle al gaucho.
Eso es lo que demuestra el Martín Fierro.
El Martín Fierro demuestra en su primera parte que el gaucho no tiene destino en el sistema que se ha establecido en el país. Y en su segunda parte, demuestra que los gauchos se pueden integrar al sistema de Buenos Aires y les da los consejos a los gauchos para hacerlo: “Obedezca el que obedece y será bueno el que manda”.
Hasta luego.
.
6.5.10
Filosofía Aquí y ahora III (Tercera Temporada) 6- Sarmiento en Chile
Encuentro Nº 6: Sarmiento en Chile
Domingo Faustino Sarmiento nace en febrero de 1811 en la ciudad de San Juan. A los cinco años inicia su escolaridad en la Escuela de la Patria, y en 1825 comienza a ejercer como maestro en San Luís. En 1829 se integra al ejército Unitario y combate junto a las tropas de Facundo Quiroga. Frente a las sucesivas historias del caudillo riojano, Sarmiento se exilia en Chile, y regresa en 1836. Enfrentado con el gobierno de su provincia y con el régimen rosista, en 1840 vuelve a confinarse en Chile. En 1845 empieza a publicarse el Facundo en el diario chileno El Progreso. En octubre, enviado por el gobierno chileno, inicia un viaje a Europa, Estados Unidos y otros países de América, para estudiar los diferentes sistemas educativos. Regresa a Argentina en 1851. En los años siguientes, se desempeña como senador, ministro de relaciones exteriores y gobernador de San Juan. En 1868 asume la presidencia de la República. Finalizado su mandato, se desempeña en diferentes cargos vinculados a la educación. En 1888 se instala en Paraguay. Muere en Asunción el 11 de septiembre de ese mismo año.
1- “Las ideas no se matan”
Nos vamos a ocupar, hoy, de la figura de Sarmiento. Y de un momento trascendente de su vida, porque lo llevó a la escritura de el Facundo.
Sarmiento va hacia Chile huyendo de San Juan. Se va de San Juan porque es perseguido por las tropas del caudillo federal Nazario Benavides. Nazario Benavides era un caudillo Federal, que estaba a las órdenes de Don Juan Manuel de Rosas –estamos hablando del año 1840 mas o menos- y, en este sentido, Sarmiento lo incomodaba mucho, y Sarmiento tiene una reunión con Nazario Benavides, y Nazario le dice, que mejor se vaya porque sino lo va a tener que matar. Efectivamente Sarmiento se va. Y su ida de San Juan es célebre. Porque cuando pasa por los baños de Zonda, escribe una leyenda en francés. Es decir, la escribe para que los gauchos no la entiendan. La escribe para que los gauchos sientan que son Bárbaros, brutos, incivilizados. O sea, esta leyenda, que está dirigida a los gauchos, a las ves está dirigida en francés para que no la entiendan. Entonces, lo que Sarmiento escribe es: “On ne tue point les idées”. O sea, esto ha sido traducido de muchas maneras, pero textualmente es: “Las ideas no se matan”. El mismo Sarmiento, en el libro, lo traduce de un modo muy especial: “A los hombres se los degüella, a las ideas no”. En realidad, el hecho de degollar a los hombres ha sido muy efectivo para eliminar las ideas. Porque convengamos, esto de que Sarmiento diga “A las ideas no se las degüella”, cualquier degollador le diría: “Yo no quiero degollar las ideas. Con degollar a los hombres… Los hombres que son los que tienen ideas… Si yo los degüello, no tienen ideas”. O sea que, es un acto, digamos, el de Sarmiento, de tener una enorme confianza en las ideas. Es decir que las ideas continúan aunque los hombres sean degollados. Pero además, en otras traducciones aparece la palabra “bárbaros”. A los hombres se degüella, a las ideas no.
Sarmiento cruza a Chile, donde reina la libertad, y donde cree que se va a sentir muy bien, y efectivamente se siente muy bien en Chile… Y publica una biografía del fraile Félix Aldao. El fraile Félix Aldao es un personaje célebre porque es el que, en el Poema Conjetural, derrota a Narciso Laprida, en la batalla en la cual Narciso Laprida es ultimado por eso que Borges llama “El íntimo puñal”, que le entrega la certeza a Laprida de su destino sudamericano. La biografía de Aldao es muy buena. Y revela a la vez algo muy importante… Ustedes observen la pasión de Sarmiento por estos tipos azarosos, violentos, sanguíneos… Sarmiento escribe las biografías de: Aldao, Quiroga y el Chacho, después escribe una biografía de otros, pero no escribe una biografía, ni de Echeverría, ni de Rivadavia, ni de Mariano Moreno, ni de Castelli… No escribe las biografías de los porteños ilustrados. Escribe las biografías de aquellos que para él son Bárbaros, salvajes… porque sabe que esa es una materia prima de una verdadera literatura nacional. Porque Sarmiento advierte, como escritor latinoamericano que él quiere ser, es que por ejemplo, en Aldao y en Quiroga, a quien califica como la figura más americana de la Revolución, en esas vidas azarosas, en esas vidas tremendamente violentas y originales, está la materia de una literatura nacional. El objetivo del libro que va a escribir, que es el Facundo, consiste en demostrar la barbarie del régimen de Juan Manuel de Rosas a través de la barbarie de Juan Facundo Quiroga, el caudillo Federal.
2- Civilización y progreso
El concepto fundamental que va a manejar Sarmiento en el Facundo, libro que comienza a publicar en forma de folletín en al diario El Progreso de Chile a partir de 1845, va a ser el de Civilización y Barbarie. Este era el concepto con que se manejaba el colonialismo del siglo XIX.
¿Cuál es la característica del colonialismo capitalista? El colonialismo capitalista se desarrolla en base a valores. Por ejemplo: El imperio romano cuando conquistaba un territorio, no decía que llevaba con su conquista: la racionalidad, el progreso, el avance de la historia… ¡No! Le estaba diciendo a la gente de ese territorio, que tenía: la distinción, el honor, la gloria de pertenecer, justamente, a la grandeza de Roma. Pero, desde el descubrimiento de América, con Cristóbal Colón en 1842, cuando comienza el sistema capitalista, que comienza a globalizarse, ya ahí, ya ahí, el desembarco de los españoles en América, viene con el valor de la evangelización. Es esencial el valor: “Les traemos el alma”, les dicen a los indios. “Si ustedes aceptan que nosotros los evangelicemos, ustedes van a tener un alma. Si no lo aceptan los vamos a matar”. Y bueno… efectivamente, parece que hubo entre treinta millones, cincuenta millones de indios de América que no aceptaron ser evangelizados. Bueno… Ya saben el destino que tuvieron. Pero, lo que quiero marcar es que, el colonialismo capitalista a partir de ahí, siempre se presenta con la idea de progreso. Donde entra el colonialismo capitalista, entra el progreso, entra la civilización, entra la razón, entra la cultura.
Entonces, Sarmiento toma esto. Lo excepcional que tiene el Facundo de Sarmiento, es que se trata de un libro con la ideología del conquistador, pero escrito por un hombre de la elite del país colonizado. La cuestión es que, lo que se desarrolla es la civilización occidental. La civilización occidental tiene que ocupar el mundo. Porque al ocupar el mundo, lo civiliza, lo hace entrar en la senda del progreso, de la cultura. Ahí donde entra el poder occidental… por ejemplo: los ingleses en China, los ingleses en India, los ingleses en Irlanda –sobre todo los ingleses… que Inglaterra fue la gran potencia que casi delineó todos los países del siglo XIX- pero también los franceses en Argelia, con un general Bugeaud, que hace su presentación en Argelia quemando vivos a quinientos argelinos para demostrar cómo funcionaba la racionalidad francesa si se oponían a ella.
Entonces, lo que hace Sarmiento es incorporar este concepto de civilización. Donde entra Europa, entra la civilización. Nosotros los hombres de Buenos Aires, los hombres cultos, los hombres que nos hemos formado con las ideas europeas, somos la civilización. Y en oposición, los gauchos, los hombres de las campañas, los hombres que no conocen las ideas europeas, son la barbarie.
¿Qué es la Barbarie? La barbarie es lo otro. La barbarie es lo inintegrable por la civilización.
El antagonismo Civilización y Barbarie, nunca se resuelve en la historia argentina. Está planteado por Sarmiento en el Facundo, y no se resuelve más. Hoy no está resuelto. Hoy no está resulto. Hoy, la opulenta ciudad de Buenos Aires, es la que se asume como la civilización, y todo el conurbano es lo que es considerado barbárico. Y también en París cuando se teme la invasión de los expulsados por el sistema: los musulmanes que no tienen trabajo y que han incendiado París, en una oportunidad… y vaya a saber cuántas veces lo van a hacer… Porque la civilización occidental cada vez tiene que levantar más muros, más muros para seguir manteniéndose. Cayó el muro de Berlín pero se levantaron montones de muros. Estos muros son los que levantan los civilizados para que los bárbaros no entren en los dominios de la civilización.
Entonces, el libro de Sarmiento se llama Civilización y Barbarie. Dos conceptos totalmente antinómicos, antinómicos. Una cosa es la Civilización que es: la cultura, es la racionalidad, son las ideas, es el progreso, es eso que se llama “El tren del progreso”. Y otra cosa es la Barbarie, que es la campaña, que es el atraso, que son las viejas costumbres del Federalismo precapitalista, precapitalista –que esto incluso lo va a decir el propio Marx-. Y a la Barbarie hay que combatirla, y hay que liquidarla, y hay que derrotarla. No hay comprensión con la Barbarie. No hay arreglo posible con la Barbarie.
En el siglo XIX Sarmiento se conoce con el general Bugeaud en Argelia. Y el general Bugeaud le dice: “A la Barbarie hay que combatirla con la Barbarie”. Y Sarmiento le hace caso.
3- Vida del Chacho
La actitud de Buenos Aires con el Interior fue de exterminio. No fue ni de negociación. No intentó ser de integración.
El que intentó una interpretación integradora de la relación entre Buenos Aires y las Provincias fue Juan Bautista Alberdi, cuando era ministro de relaciones exteriores de Urquiza. Pero Urquiza… He aquí el personaje esencial de la derrota del Federalismo en la Argentina. De la frustración del sentido lateral que los caudillos federales pudieron haberle dado a nuestra historia con ese sentido lateral… Empobreciéndose terriblemente, por no contar con todo lo que ese caudillaje del interior, podía entregarle a la vitalidad y a la riqueza de este País.
Pero no es así como ocurren las cosas, porque Urquiza, en la batalla de Pavón, que es una batalla decisiva, se retira, se retira cuando tenía la batalla ganada. Entonces, Felipe Varela, López Jordán le dicen: “General, tenemos quinientos jinetes que si atacan el flanco de Mitre, los derrotamos”. No, no, no, dice Urquiza, nos volvemos. Y le deja la batalla a Mitre. Al dejarle la batalla a Mitre, Mitre –controlado Urquiza- se siente dueño de todo el País. Y desde Buenos Aires, decide iniciar lo que él llama una “Guerra de policía”. ¿Qué es una guerra de policía? Una guerra de policía consiste en no considerar al enemigo como parte de las leyes de la guerra. Ustedes saben que la guerra tiene ciertas leyes que intentan tornarla más humanitaria. Estem, esas leyes en general no han servido para nada, porque el único sentido de la guerra es…Von Clausewitz a dicho que: “Cualquier sentimiento de humanidad o de piedad os hará más débil frente a un enemigo que no lo tenga”.
Entonces, Mitre dice: Guerra de policía. O sea, vamos a considerar salteadores a todas las montoneras federales que encontremos en el interior. ¿Qué es lo que pasa? Hay un arrasamiento total de las montoneras gauchas, que tiene su expresión principal cuando el mayor Irrazábal le clava una lanza a Ángel Vicente Peñaloza. Le cortan la cabeza. Y la clavan en una pica en la Plaza de Olta. La Plaza de Olta es hoy llamada: La plaza del federalismo. Y Ángel Vicente Peñaloza es uno de los caudillos que el interior de la Argentina, desconocido por Buenos Aires, es uno de los caudillos más queridos en el interior del país, que ha sido un territorio derrotado.
Mitre escribe frases terribles, por ejemplo: “Si Sandes mata gente…” (Ambrosio Sandes)… “Si Sandes mata gente, déjenlo. Es un mal necesario”.
Esta es una frase que Mariano Grondona va a escribir en un texto que se llama “Meditación del elegido”, en diciembre de 1974, en su revista “Carta política”, a propósito de López Rega… dónde dice: “López Rega está haciendo lo que hay que hacer, déjenlo, alguien tiene que hacer esa tarea”.
Lo mismo dice Mitre de Ambrosio Sandes: “Si Sandes mata gente, déjenlo, es un mal necesario”.
Entonces, Sarmiento, cuando el Chacho es derrotado, escribe una vida del Chacho. En esa vida del Chacho, Sarmiento, explicita toda su teoría de, el aniquilamiento de las montoneras gauchas, considerándolas fuera de las leyes de la guerra. A esta vida del Chacho, le responde, le responde el general José Hernández con un texto que también se llama Vida del Chacho, y que comienza diciendo: “Los salvajes unitarios están de fiesta”. Ustedes observen lo interesante, este lenguaje que utiliza José Hernández ¿No?, es el mismo lenguaje con que los de Buenos Aires se dirigen a los Federales. Porque los trata como bárbaros. O, con que Hernández trata a los porteños es el de barbarie. Los porteños son Bárbaros. Son Bárbaros porque han matado al más grande de los caudillos de el Interior. Es decir, el partido que evoca la civilización y el progreso, es un partido de asesinos, dice Hernández, porque han matado cobardemente a este hombre, ya casi viejo, y bueno… y le han cortado la cabeza… etc, etc, etc.
Entonces, Hernández, José Hernández, en su texto La vida del Chacho… José Hernández, el autor del Martín Fierro, el que va a escribir el Martín Fierro, pero aquí es un Federal que está del lado de López Jordán, escribe: “¡Maldito! ¡Maldito! ¡Mil veces maldito sea el partido envenenado con crímenes, que hace de la República Argentina el teatro de sus sangrientos horrores!”. Es una prosa violenta. Es una prosa agresiva. Es una prosa que es una bofetada en la cara de la ciudad puerto orgullosa, que se cree depositaria de la cultura. No, dice José Hernández, Malditos sean, mil veces malditos, porque ustedes, ustedes son asesinos.
Durísimo. Durísimo.
4- Buenos Aires y la razón occidental
Todo esto que estamos diciendo puede ser resumido en ideas fundamentales.
Acá hay pensamiento. Este es el pensamiento nacional.
¿Cuál es el pensamiento de Buenos Aires? El pensamiento de Buenos Aires es el pensamiento de la razón ilustrada europea. Europa considera que expandiéndose, expande los valores de la civilización occidental. Buenos Aires considera que ella, en tanto ciudad ilustrada, expresa esos valores de la civilización occidental, expresa la cultura, expresa la filosofía occidental, es decir, aquella que hace de la cultura el ser del hombre. El hombre es hombre porque se hace a través de la cultura. Pero, los que no se hacen a través de la cultura, son los bárbaros. Porque los bárbaros son la negación de la cultura. Y para matar a otro, hay que considerarlo ajeno a la cultura. Y ajeno a la cultura es, ajeno a la condición humana. De ahí que Mitre haya llamado Guerra de policía al exterminio de los gauchos. Pero aquí, aunque Mitre no lo supiera, se estaba basando en los grandes publicistas franceses. Y aún, se estaba basando en la crítica que hace Heidegger, a partir de su análisis de Descartes, del tecnocapitalismo. Heidegger dice: “El hombre ha olvidado al ser para entregarse al dominio de los entes”.
Entonces, qué hace Buenos Aires. Lo que hace Buenos Aires es entregarse al dominio de los entes.
Y hay un discurso de Mitre, excepcional, sobre el capital británico. Y lo dice en inglés. Y termina diciendo, termina diciendo: “Brindo, brindo por la fecunda unión entre el capital británico y el esfuerzo argentino”.
Entonces, esta unión entre esa Inglaterra, taller del mundo, Francia, centro cultural del mundo, y Buenos Aires, centro cultural y económico que incorpora a nuestro país las ideas europeas, es todo un gran movimiento de una misma Razón, que es la Razón Occidental que se va expandiendo. Y en la medida en que se expande incorpora a los pueblos bárbaros a la civilización. Esta es la filosofía que late detrás de todo esto.
También en un texto como Amalia de José Mármol, de 1851, que es un texto muy interesante, hay toda una concepción filosófica que Mármol toma sobre todo de Sarmiento –Mármol había leído muy atentamente a Sarmiento- Pero Amalia es una novela muy apasionante ¿No? Si uno la lee como una novela se entretiene mucho, porque están los malos, que son los mazorqueros y están los buenos, que son los unitarios, finos, delicados, de tez blanca, según como dice Mármol: El ideal romántico del siglo. Amalia es una novela que muestra el enfrentamiento entre las clases altas y la persecución a que Rosas somete a las clases privilegiadas. ¿Cómo los somete Rosas? Los somete por medio de, darle importancia a clases como los gauchos, los negros, e incluso los indios, pese a que Rosas hizo una exclusión punitiva contra los indios… Pero, lo que no toleran las clases altas es la importancia que los negros cobran dentro del esquema político rosista. Y los negros eran los sirvientes. Sirvientes, así, sin vueltas… Los sirvientes que estaban en las castas de las familias adineradas. Y estos sirvientes eran delatores. Eran delatores. Entonces, las clases adineradas, las clases altas, le tenían miedo a estos negros, porque eran los negros del Restaurador de las leyes, y fácilmente delataban a las familias de bien, a las familias de alcurnia, a las familias patrióticas, familias que representaban el avance de la civilización en la Argentina. Pero Rosas, Rosas para esta gente, era un populista. Un populista. Ustedes saben que las clases altas odian a los populistas, porque, claro, odian al pueblo. Y lo que hacen los populistas es mezclarse con el pueblo. Pero contra Rosas, por supuesto, se subleva la gente de el partido Unitario, que son los que habían hecho el Salón literario y emigran hacia Montevideo.
Caído Rosas, cuando Urquiza derrota a Rosas en la batalla de Caseros… Y Rosas huye…
Qué notable esto ¿No? Los dos grandes caudillos populistas de la Argentina huyeron en la batalla final. Rosas huye de Caseros hacia Inglaterra. Y Perón huye, en la famosa Cañonera, hacia el Paraguay.
Bueno… Después de la caída de Rosas los Unitarios se adueñan de Buenos Aires. Y se inicia el periodo que se llama “De la organización nacional”. En ese período, Buenos Aires va a tratar de parecerse a Europa, porque Europa es el camino de la civilización. El tren de la historia.
.
30.4.10
Filosofía Aquí y ahora III (Tercera Temporada) 5- Esteban Echeverría: El Matadero
Encuentro Nº 5: Esteban Echeverría: “El Matadero”
Esteban Echeverría nace en Buenos Aires en septiembre de 1805. Realiza sus estudios primarios en la escuela de San Telmo y luego ingresa en el de departamento de estudios preparatorios de la Universidad de Buenos Aires. En 1825 parte hacia Europa. En París asiste al colegio El Ateneo y toma cursos de dibujo, guitarra, historia, economía y política. Allí entra en contacto con el Romanticismo y se conmueve con la obra de Goethe, Shiller y Byron. En París comienza a escribir sus primeros poemas. En 1830 regresa a Buenos Aires y comienza a publicar sus trabajos. A partir de 1835 participa del Salón Literario. Y en 1838 funda, junto a Alberdi y Juan María Gutiérrez, la Asociación de la Joven Generación Argentina. Enfrentado al régimen rosista se exilia en 1840 en Uruguay. Muere el 19 de enero de 1851 en Montevideo. El Matadero es publicado recién, en 1874, por Juan María Gutiérrez en las Obras Completas de Esteban Echeverría.
1- La Civilización pierde sus pasos
En 1835 Don Juan Manuel de Rosas asume como gobernador de la Provincia de Buenos Aires y, asume también, como el vengador de Juan Facundo Quiroga, que había sido asesinado en Barranca Yaco. A Facundo Quiroga, le encuentran, ensangrentados entre sus ropas, el que es el documento político más importante, quizás, de Don Juan Manuel de Rosas, que es la carta de la hacienda de Figueroa, que es una hacienda en la cual Rosas y Facundo se despiden, y desde ahí Rosas le escribe la carta.
En 1835, lo que estaba pasando en Buenos Aires, en el ámbito intelectual, era que se había creado en la Librería de Marcos Sastre, un Salón Literario. Este Salón Literario es quizá, nuestra primera generación de intelectuales, ¿No?, de hombres ligados a la cultura, a la elite cultural, cuya cabeza hegemónica es Esteban Echeverría, que había viajado a Francia y que había vuelto de París con todas las últimas novedades de la cultura francesa –más o menos como sigue ocurriendo en algún modo, en el campo filosófico actualmente, que estamos todos muy al tanto de lo que piensa el último francesito de moda-.
Pero bueno… Ahí llega Echeverría y en el Salón Literario se reúnen: Echeverría, Juan Bautista Alberdi, José María Gutiérrez, Marcos Sastre. Y… me importa decir algo sobre Juan Bautista Alberdi: No hay que recuperar solamente al Alberdi de las “Bases” y de “El crimen de la guerra”. Está el Alberdi del “Fragmento preliminar al estudio del derecho”, en el cual Alberdi le ofrece a Rosas –notable- le ofrece a Rosas ser su ideólogo. Es el primer gran desajuste entre un intelectual y un líder de masas. Rosas no lee a Alberdi. Y Alberdi termina exiliándose en Montevideo.
El que es realmente agresivo con Rosas, es Esteban Echeverría.
Echeverría, que había publicado “La cautiva”, escribe un cuento de una inusual brutalidad. Que, recién en 1874, Juan María Gutiérrez, en las Obras Completas de Echeverría, habrá de publicar. Pero Echeverría lo escribe entre 1835 y 1840, y el cuento se llama “El Matadero” y trata de ser, por supuesto, un cuento propagandístico, un cuento militante, un cuento para herir a la tiranía de Rosas –que así era considerado el gobierno de Rosas por los Unitarios que se habían exiliado en Montevideo-. El texto de Echeverría, por supuesto, es trasladado, va de mano en mano entre amigos, porque no se puede publicar, y no se puede publicar porque es demasiado terrible. Quizás por eso, Echeverría cargó tanto las tintas. Porque era un texto secreto para leer entre exiliados.
Lo que narra el cuento es el cuento perfecto de la diferencia entre los Civilizados y los Bárbaros. El cuento se llama El Matadero porque ocurre en el matadero, donde Echeverría hace una descripción de la gente que trabaja en el matadero, que es la gente del rosismo, la gente que adhiere a la figura de “El restaurador de las leyes” –que así se le decía a Rosas- y… la descripción que hace Echeverría de esta gente es de un desdén, de un rasismo, de un clasismo impresionante. Digamos, pocas veces se ha visto considerar a la clase plebeya, digamos, como a una clase ligada e identificada con la animalidad. Son animales. Es decir, carnean animales y a la vez ellos son animales. Los faenadores del Matadero son también reses, como lo son las reses que ellos carnean. Andan en charcos de barro, andan entre sangre… estemm, bueno, es un horror el cuadro que traza Echeverría.
En contraste con esto, en brutal contraste con esto, viene un hombre de la cultura, un hombre de la Civilización, un hombre de la Racionalidad. Este hombre es un joven Unitario que ha tenido la desgracia de extraviar sus pasos, y de entrar en el matadero. El esquema que tenemos aquí es que: La Civilización pierde sus pasos y entra en la Barbarie. Este joven, que viene en silla inglesa, que viene muy elegantemente vestido, que tiene modales exquisitos porque es de la alta sociedad ¿No?, de la burguesía más alta o de la oligarquía más concentrada de Buenos Aires, un culto… Pierde sus pasos en el matadero y ahí es muy mal recibido. Es muy mal recibido porque todos los del matadero se dan cuenta que quién a llegado es evidentemente un Unitario.
2- La Violencia y la Condición Humana – La violencia y los absolutos
El cuento se llama “El Matadero” porque va ser, el matadero de las reses y el matadero del Unitario. Todo a manos de esta turba salvaje que son los hombres que adhieren a Don Juan Manuel de Rosas –el personaje odiado por los Unitarios y muy especialmente por Esteban Echeverría- . Entonces, el Unitario es visualizado por los hombres del matadero -Aquí ya se produce un encuentro brutal- lo ven, y ven que es un joven –que en realidad muchos ilustradores lo ilustran como que es el propio Echeverría- que viene montado en una cabalgadura de silla inglesa. La silla inglesa, para Sarmiento en el Facundo, va a ser muy importante, porque Sarmiento va a decir que: Si Lavalle hubiera hecho la campaña de 1840 en silla inglesa, la habría ganado. O sea, que estos elementos de la cultura europea son muy valorados por los hombres de la elite cultural de Buenos Aires. De modo que, este joven Unitario viene montado en silla inglesa. Y los del matadero, que están comandados por un siniestro personaje que se llama Matasiete, a penas lo ven venir en silla inglesa dicen: “Ahí viene un Unitario”. Ustedes noten la alegría que deben haber sentido los tipos del matadero cuando se les viene un Unitario… Se les viene un juego, se les viene un tipo con el cual se van a divertir mucho. El Unitario, como todo Unitario que se enfrenta con la “chusma”, ¿No?, es muy altanero. Y los desprecia con sus gestos, con sus miradas... qué quieren con él, cómo se atreven, cómo se le acercan. Y hay un juez en el matadero que, lo primero que le pregunta al Unitario es lo más visible para un Federal: ¿Por qué no trae usted la divisa punzó? La divisa punzó era un pedazo de género, punzó, que Rosas obligaba a que todo el mundo lo llevara ¿No? Como identificación de su adhesión a él, a Rosas. O sea que, había que llevar la divisa punzó. El Unitario, como era Unitario, es decir, como no adhería a Rosas, no llevaba la divisa punzó. Entonces lo que responde el Unitario es, también, tremendamente altanero: “Eso –la divisa punzó- es para ustedes. Yo soy un hombre libre. No la llevo”. O sea, lo que le está diciendo es: A mí nadie me impone llevar una divisa punzó porque yo soy un hombre libre. Y Matasiete, que sabe responder, le dice: Bueno, “Nosotros, a los libres la divisa punzó se la hacemos llevar a la fuerza”. Lo cual es una contundente respuesta ¿No? Digamos, al orgullo de la racionalidad iluminada oponerle la fuerza brutal de la barbarie. Esto es lo que plantea Echeverría.
Matasiete y todos sus amigos son constantemente asimilados a la condición animal.
Atención aquí: Como el proyecto Unitario era liquidar a todos estos gauchos bárbaros, es fundamental que no pertenezcan a la condición humana.
Yo le voy a decir algo muy claro: Si usted quiere matar a alguien, lo va a matar más fácil, si considera que ese alguien no pertenece a la condición humana. Por ejemplo: Para Hitler, los judíos no pertenecían a la condición humana, porque pertenecían a una raza inferior. Hay una famosa declaración (no quiero entrar mucho en esto pero…) hay una famosa declaración del general Camps, jefe de la policía, durante la dictadura de Videla, en la Provincia de Buenos Aires, que dice: “Nosotros no matamos personas. Matamos subversivos”.
Entonces, el hecho de que Echeverría describa a estos hombres como animales, está preparando, está preparando el terreno para una represión feroz que el Unitarismo de Buenos Aires va a llevar sobre las Provincias.
Entre tanto, lo que hace Echeverría es mostrar la crueldad de los Federales.
Atención aquí también: Siempre que en un texto se muestra la crueldad del enemigo, es porque se está preparando y justificando, la crueldad que uno, cuando esté en buenas condiciones, va a ejercer sobre ese enemigo.
Entonces, a Echeverría le interesa muchísimo demostrar que los Federales son infinitamente crueles, porque luego ellos van a ser crueles con los Federales.
Los Federales lo humillan al Unitario, lo vejan, lo desnudan… algo que él no quiere aceptar de ninguna manera… y antes de aceptar estas terribles humillaciones, se produce un hecho inesperado: El Unitario, revienta de sangre ¿No? Sus asesinos quedan sorprendidos por toda la sangre que tiene el Unitario y por cómo ha reventado, antes de que pudieran vejarlo más.
Entonces, así termina el cuento, en medio de un baño de sangre. Y Echeverría que dice: “Esa es la Federación rosina y es en el matadero donde tiene su lugar”.
3- La Refalosa
Otro texto, absolutamente sangriento de la literatura argentina, que está muy unida a la historia argentina porque la literatura argentina se ha hecho, sobre todo en el siglo XIX, siguiendo o expresando a los hechos políticos de la argentina. Tanto es así que, hay muchos Unitarios que después de leer el Facundo de Sarmiento decían: “Ahora sabemos por qué luchamos”.
El texto que voy a comentar, que es también tremendamente sanguinario, y que está en la línea de El Matadero, es: La Refalosa de Hilario Ascasubi. Es un poema gauchesco con la característica que, es un poema gauchesco escrito por un poeta Unitario.
En El Matadero y en La Refalosa se va a basar un cuento de Adolfo Bioy Casares y Jorge Luís Borges, que escriben presumiblemente en Montevideo… Y que se llama “La fiesta del monstruo”. Es un cuento tremendamente antiperonista porque, justamente lo escriben porque ellos sienten que Perón es una encarnación de Rosas ¿No? De aquí, que se haya publicado, luego de la caída de Perón, el “Libro negro de la segunda tiranía”.
Ascasubi toma la voz del mazorquero y, a través de lo que el mazorquero dice, Ascasubi va a mostrar la infinita crueldad de los hombres de la Mazorca. Lo que se le hace al martirizado es que, con el cuchillo –no quiero abundar demasiado en esto para no impresionarlos, pero bueno… la cosa es así… - con el cuchillo lo van cortando de a poco, pero el tipo está parado, y va sangrando, y cuando sangra mucho se crea a sus pies una especie de charco de sangre. Por eso se llama La Refalosa, porque él “resfala” en su propia sangre. Hay una estrofa de Ascasubi que dice: “Ahí es dónde empieza su “aflición” –su aflicción, pero es su “aflición”-. Esta estrofa, la ponen Borges y Bioy como acápite de “La fiesta del monstruo”.
Ascasubi escribe: Unitario que agarramos, lo amarramos, y por atrás lo agarran los compañeros que empiezan a jugar con él, a jugar cruelmente con él, porque se trata de matarlo, pero antes, de torturarlo. Entonces, esta es la crueldad que Ascasubi quiere mostrar en los mazorqueros. Y la cita que vamos a leer es la siguiente: “…con un puñal bien templao y afilao, que se llama el quita penas le atravesamos las venas del pescuezo…” Ustedes observen el hallazgo de llamar al puñal “el quita penas”. En verdad, un puñal bien puede ser llamado el quita penas porque una vez que te clavan un puñal en la garganta… se te van todas las penas, digamos… es la última pena. Vamos a otra cita: “…larga sangre que es un gusto, y del susto entra a revolver los ojos…” Larga sangre, “larga sangre” –la víctima-, “que es un gusto” –o sea que al mozorquero le gusta mucho eso de verlo largar sangre- “y del susto entra a revolver los ojos”. Esto es de una crueldad enorme ¿No?, la descripción de la pobre víctima que revuelve los ojos, en realidad no los revuelve, supongo, tanto del susto, sino de las heridas que está recibiendo.
Cito de nuevo: “…de ahí se le cortan las orejas, barba, patilla y cejas –los Unitarios llevaban patillas- y pelao lo dejamos arrumbao, pa que engorde algún chancho o carancho…” Es horroroso. Realmente hay que admitir que el texto de Hilario Ascasubi es horroroso, porque pensar que a este pobre personaje al final lo tiran a los chanchos… es la descripción de una crueldad que mayor no puede ser.
Ricardo Rojas, en su Historia de la Literatura Argentina, va a decir que no conoce un texto de mayor crueldad que La Refalosa que escribe Hilario Ascasubi.
La Refalosa está escrita con tanta habilidad por Ascasubi, que en realidad, realmente sentimos que nos habla un degollador de la mazorca, porque describe con tanta precisión, con tanta habilidad, y con tanta crueldad, y con tanto gusto, y con tanto placer… esa masacre, esa tortura a la que se somete al Unitario, que solamente un cruel mazorquero puede matar así.
Ahora, hagamos la pregunta: Si este hombre mata así, ¿Cómo deberá morir?, ¿Cómo se plantea matarlo cuando llegue la hora de la venganza?
4- El monstruo, la crueldad y los excluidos
“La Refalosa” es, y “El Matadero” también, es retomado por Bioy y Borges en el cuento “La fiesta del monstruo”. “La fiesta del monstruo” tiene el mismo esquema de “El Matadero”.
Comienza en efecto, como dije, tiene como acápite la frase “Ahí comienza su aflición”, que pertenece a La Refalosa.
Se publica en Montevideo a pocos días de la caída de Perón. Lo publica Emir Rodríguez Monegal, que es un poeta uruguayo.
Y el cuento está estructurado así: Es un muchacho peronista que le cuenta a su novia, la Nelly, cómo le ha ido esa tarde, en que salió con sus amigos para dirigirse a la plaza, en la cual va a hablar el “monstruo”. El “monstruo” es, Juan Domingo Perón, que para Borges y Bioy es totalmente adecuado llamarlo el “monstruo”. Es decir, los muchachos peronistas van a la plaza a oír la palabra del monstruo. ¿Con quién se encuentran? Se encuentran, no con un Unitario, sino que se encuentran con un muchacho judío, porque el interés de Bioy y de Borges es decir que el peronismo es fascista, que el peronismo es nazismo. Entonces, ¿A quién le van a poner a la muchachada bruta y brutal peronista? A un sinagoga –como dicen ellos con cierta gracia- a un rusovita, a un miserable cuatro ojos –como dicen los muchachos de la pandilla peronista- Y le piden que salude al retrato del monstruo, que es el retrato de Perón. El muchacho judío, al que ellos siguen llamando quimicointas, rusovita, se niega a hacerlo, un poco como el Unitario de Echeverría ¿No? Que se niega a hacer las cosas que le piden los bárbaros del matadero… Y los muchachos peronistas, que son totalmente brutales, “brutos y brutales” en el cuento de Bioy y de Borges, comienzan a apedrearlo sin ninguna piedad… Y Borges y Bioy describen con gran crueldad, en el estilo de Echeverría y Ascasubi, cómo las piedras van desfigurando el rostro del muchacho judío, que iba con los libros, que no tenía –según dice el protagonista- la estampa del deportivo… Hasta que llegan a la descripción más cruel, de decir que: La sangre era un chorro negro, la sangre era un chorro negro… Y el protagonista dice: “Yo me calenté con la sangre”. Es decir, la sangre lo excita, el asesinato lo excita… Hasta que cae muerto. Cae muerto y le siguen tirando piedras, le siguen tirando piedras a un muerto. Y Borges y Bioy escriben una frase tremendamente dolorosa, porque dicen: “Le arrojábamos piedras que ya no le dolían”.
Ustedes agarran esto muy bien, supongo. Le arrojan piedras que ya no le duelen porque le arrojan piedras cuando ya está muerto. Hasta este punto llega la crueldad de estos jóvenes peronistas.
Y aquí es donde uno vuelve a preguntarse lo que me vengo preguntando constantemente:
Cuando se marca esta crueldad en el adversario, ¿No se está preparando la propia crueldad? ¿No es la justificación de la propia crueldad?
Efectivamente, a partir de la llamada Revolución Libertadora, se ejerce una enorme crueldad sobre el movimiento peronista ¿No? Sobre todo, a partir del artículo 4.161, en el cual se impide nombrar a Perón, se hace desaparecer a Eva Perón… en fin… se masacra a 28 militantes en José León Suárez…
Y la teoría del cuento es que, los adherentes a Perón eran monstruos manipulados, y que no eran humanos. Eran monstruos manipulados por otro monstruo, por “El monstruo”, y “El monstruo” es Perón.
Los tres textos que nombré, están destinados a exhibir la extrema crueldad de los sectores populares. Pero ocurre que luego, los sectores no populares, los sectores del poder cuando deciden ejercer la represión sobre los sectores populares, son tan crueles como ellos han demostrado que son los sectores populares.
Es decir, estos cuentos, quizás, estos relatos… deberíamos analizarlos como relatos destinados a justificar la venganza, destinados a justificar la violencia que el País de los cultos va a ejercer sobre el País de los excluidos y de los marginados.
El cuento de Borges –yo quiero marcar claramente esto- no debe ser interpretado de ninguna manera como antiperonista ni como un poema peronista.
Digamos que, desde “aquí”, con toda buena voluntad y apertura de corazón, propondríamos, propondríamos salir de una vez por todas de la antinomia peronismo-antiperonismo.
Habría que pedirles a los antiperonistas que no se empobrezcan tanto odiando hasta tal extremo o despreciando hasta tal extremo a un movimiento político que tuvo una enorme riqueza e importancia en la Argentina.
Y a los peronistas, que no crean que representan naturalmente a la patria, a la soberanía, al pueblo… sino que los otros, los que no son peronistas, también representan algo esencial del País.
O sea que, debiéramos salir de esta antinomia, como debiéramos salir de muchas antinomias para poder vivir en una democracia plena, llena de conflictos, pero que respete fundamentalmente la identidad del otro.
Bueno…Chau. Hasta luego.
.
23.4.10
Filosofía Aquí y ahora III (Tercera Temporada) 4- Cartas a Lavalle
Encuentro Nº 4: Cartas a Lavalle
Manuel Dorrego asume como gobernador de Buenos Aires en agosto de 1827. El partido Unitario rechaza sus políticas de integración con el Interior. Y en diciembre de 1828 el general Lavalle lo derroca. Dorrego es derrotado en Navarro e intenta huir. Pero es entregado a los hombres de Lavalle por dos de sus oficiales. El 13 de diciembre Manuel Dorrego es fusilado.
En 1829, Juan Manuel de Rosas, asume su primer gobierno, presentándose como el vengador de Dorrego. Y Lavalle se erige como el enemigo del régimen Rosista.
En 1840, Lavalle, lanza una ofensiva militar, que Rosas aprovecha para intensificar la actividad de la Mazorca. Son los llamados “Días del Terror Rosista”.
Lavalle se acerca a Buenos Aires, pero no avanza. Se retira hacia el Norte. Y llega a Jujuy el 8 de octubre de 1840. Muere a las seis de la mañana del día siguiente, en un confuso episodio, a mano de una partida de Federales.
1- La “Espada sin cabeza”
Este es nuestro Encuentro Nº 4. Tiene un título, y ese título es: Cartas a Lavalle.
¿Por qué se llama Cartas a Lavalle? Porque obviamente vamos a hablar de cartas que recibió Lavalle, y de gente que escribió cartas a Lavalle. Lo notable, lo histórico, es que estas cartas determinaron el fusilamiento de Manuel Dorrego. O sea, que no fueron cartas inocentes, sino que fueron cartas escritas para que Lavalle fusilara a Dorrego. De ahí que, Juan Cruz Varela, le escribiera en una de esas cartas una frase memorable: “Cartas como estas se rompen”.
Bien… Por qué las cartas a Lavalle.
Lavalle es el general que hace lo que no hace San Martín.
Seguramente, todos ustedes recuerdan una frase famosa de San Martín: “Jamás desenvainaré mi espada en luchas fratricidas”. Es decir, que San Martín hizo la guerra contra los españoles y nunca intervino, con el Ejercito Libertador, en las luchas intestinas entre Federales y Unitarios.
Lavalle vuelve con las tropas del Ejercito Libertador, de la guerra con el Brasil, y da el Primer Golpe de Estado de la historia argentina.
Porque esa especie de “Historia oficial”, que se desarrolló, sobre todo a partir del gobierno de Alfonsín, que… digamos, “Los golpes de estado empezaban con Uriburu derrocando a Irigoyen”… No es así. No todo es como se dice.
El Primer Golpe de Estado en la Argentina lo da el general Juan Lavalle contra el legítimo gobernador de la Provincia de Buenos Aires, que era el coronel Manuel Dorrego.
Dorrego era un hombre con simpatías por el Federalismo. Y Lavalle, es un hombre conquistado por los Unitarios.
Lavalle, entonces, pone al Ejercito Libertador –atención a esto- pone al Ejercito Libertador como policía interna. Es decir, Lavalle hace el pasaje de lo que hoy llamaríamos “Defensa Nacional” –que es lo que debe hacer el ejército… es decir, defender a la Nación de los enemigos externos-. Lavalle pone al ejército a hacer el trabajo de la “Seguridad nacional”. Es decir, pone el ejército, tal como lo puso en la década de sesenta la revolución de Onganía, la Revolución Argentina. Es decir, el ejército que sigue la doctrina de la Seguridad Nacional, tal como lo hizo Videla. En estos momentos, se discute mucho, o se acepta, afortunadamente, se acepta en el Ejército Argentino, que el ejército está para la Defensa Nacional. Es decir, que si un enemigo externo agrede a la Argentina, el Ejército Argentino va a salir a enfrentarlo. Pero si el conflicto es interno, el Ejército Argentino no tiene que intervenir, porque esa sería la teoría de la Seguridad Nacional… la otra es la de la Defensa Nacional, que es la que actualmente desarrolla el Ejército Argentino, para bien de todos nosotros… porque sino, volverían los Golpes de Estado.
Lavalle realiza su golpe. Y derrota a Dorrego en la batalla de Navarro.
A Dorrego lo traicionan dos militares, Acha y Escribano. Y se lo entregan a Lavalle. Y Lavalle decide si lo va a fusilar o no. Ahí, es dónde Lavalle - a quien llaman “El cóndor ciego”, y a quien califican de “Espada sin cabeza”- comienza a recibir cartas de determinados dirigentes Unitarios, prominentes dirigentes Unitarios. Una de esas citas es la que voy a leer cuidadosamente ahora; pertenece a Salvador Maria del Carril. Y la carta de Salvador María del Carril es conceptualmente poderosa… y dice así:
“General, yo tenía y mantengo una fuerte sospecha de que la espada es un instrumento de persuasión muy enérgico, y que la victoria es el título más legítimo del poder”.
Esta frase es excepcional. Esta frase hubiera fascinado a Michel Foucault. Porque para Foucault, “La Verdad, la Verdad es resultado del Poder”. No existe una Verdad para Foucault. La Verdad es el Poder de imponer la Verdad. Por eso se lucha tanto por los medios de comunicación. Porque si yo tengo cincuenta medios de comunicación en un país, tengo el poder de imponer la verdad, que es: Hacerles creer a todos, lo que yo creo.
Entonces, cuando Salvador María del Carril dice que, la victoria es lo que da consistencia al poder, lo que está diciendo es que, el poder es el que impone la verdad. Y la verdad que le va a proponer a Lavalle es: Fusilar a Dorrego.
2- La Revolución, un juego de azar
Esta carta de Salvador Maria del Carril, que vimos, tiene una fuerza excepcional. También la tienen las otras cartas, sobre todo la que le va a escribir un poeta Unitario, que va a terminar exiliándose en Montevideo, huyendo de Rosas, que es Juan Cruz Varela. Entonces, lo que le escribe Juan Cruz Varela, lo que Juan Cruz Varela le pide a Lavalle es que: La sangre que se derramó en la batalla de Navarro, tiene que ser vengada. O sea, lo que está pidiendo es una venganza por la sangre derramada.
Nosotros podríamos hacer una historia de la Argentina siguiendo esta dialéctica, digamos así: “De La Sangre Derramada”. Se derrama la sangre, y se pide derramar sangre para vengar la que se derramó. Se derrama esa sangre, y después se pide derramar otra sangre para vengar la que se derramó. Y así. Y así. Y así… La historia termina siendo una historia de venganzas por la sangre que se ha derramado. En ultima instancia, una historia de la sangre y de la violencia, y eso es más bien, espantoso, pero, cada vez la historia humana se está pareciendo más a ese matiz cruel. Que es lo que un humanismo, reflexivo, filosófico, debería luchar por evitar.
Ahora bien, lo que hace Juan Cruz Varela… El se da cuenta de que eso no le conviene que se sepa. Mucha gente se da cuenta que hacen cosas que no convienen que se sepan. Entonces, Juan Cruz Varela, después de recomendarle a Lavalle que hay que vengar la sangre que se derramó en Navarro… Es decir: -Usted general Lavalle, derrame más sangre para vengar la que se derramó en Navarro… le dice, recuerden, “Cartas como esta se rompen”, porque no quiere que esa carta trascienda. Lo notable es que estas cartas trascendieron. Después voy a decir mi tesis acerca de Por qué trascendieron estas cartas.
La otra carta, vamos a volver al otro personaje: Salvador María del Carril, que es el personaje del cual ya leímos una carta, y que tiene tal precisión conceptual, que esta carta es, digamos, un texto fundamental para reflexionar acerca de las revoluciones en la historia.
Voy a leer la cita, la cita dice así, es la carta de Salvador María del Carril al general Juan Lavalle… y le dice:
“Prescindamos del corazón en este caso “(…) –es decir, prescindir del corazón es prescindir de los sentimientos; prescindir de los sentimientos es tener el corazón frío y dispuesto para hacer lo que sea necesario… lo que sea necesario- sigue la carta de Salvador Maria del Carril: “Así considere usted la suerte de Dorrego. Mire usted que este país se fatiga 18 años hace en revoluciones, sin que una sola haya producido un escarmiento…”.
Salvador Maria del Carril olvida el fusilamiento de Santiago de Liniers a manos de La Junta de Buenos Aires. El fusilamiento de Santiago de Liniers es una obra, digamos, que lleva a cabo la Primera Junta, y que lo realiza Juan José Castelli, que recibe instrucciones de Moreno… Y Moreno le dice, como todo hombre, digamos, que tiene todo bien puesto, no solo las ideas… que: “Si usted no mata a Liniers, voy a ir yo y lo voy a matar personalmente”. La Revolución, tal como la piensa Moreno, que la piensa al estilo Jacobino, al estilo sangriento, se liga también… del modo que la piensa Engels también, en un texto muy famoso que se llama De la Autoridad. En el cual Engels dice: “No hay nada más autoritario que una Revolución”.
Vuelvo a del Carril, que cerca del final de su carta escribe un texto asombroso, asombroso, excepcional y cruel: “…Una Revolución es un juego de azar en el que se gana hasta la vida de los vencidos…”. Esta frase, como ustedes podrán ver, justifica todos los fusilamientos posteriores a cualquier revolución. Digamos, la revolución que hace Lavalle contra Dorrego, para Salvador Maria del Carril, justifica el fusilamiento de Dorrego. La revolución del 55 contra Perón, justifica el fusilamiento del general Juan José Valle. Y muchas otras revoluciones en la historia, justifican el fusilamiento de los oponentes a la revolución. Los revolucionarios siempre consideran que tienen el deber y el derecho de fusilar a aquellos que se oponen a la revolución. Esto lo llevó a cabo, como nadie, la Revolución Francesa. Pero luego lo realizaron también otras revoluciones.
Ya vamos a hablar de ese tema, largamente.
3- El Poema Conjetural de Borges
El coronel Manuel Dorrego asume su muerte, su fusilamiento, con gran dignidad. Y dice algunas frases, que proviniendo de un hombre que tiene la muerte cercana, son muy conmovedoras. Sobre todo, aquella en la que él pide, que su muerte no sea motivo alguno de derramamiento de sangre. Dorrego es, por supuesto, víctima de la intolerancia.
Esta dignidad en la muerte que tiene Dorrego, no solo la ha tenido Dorrego. Hay otros personajes en la historia argentina que fueron fusilados, y murieron con serenidad y dignidad.
Digamos, Severino di Giovanni, el anarquista que lo fusila Uriburu, muere sin aceptar la venda, y su última frase es: “Que viva la anarquía”.
El general Juan José Valle, que lo fusila el gobierno de Aramburu… el general Valle, que es fusilado en la penitenciaría de Las Heras, le escribe a Aramburu una carta terrible, en la cual de dice: “Usted pronto tendrá el discutible honor de ser mi asesino”.
Y el mismo Aramburu, según el relato que hace Firmenich en la causa peronista, muere con gran sobriedad y, digamos, sin ningún acto de temor, porque Fernando Abal Medina le dice: “Voy a proceder, general”. Y Aramburu dice: “Proceda”.
Dorrego, efectivamente, no solamente muere con dignidad, sino que su muerte no sea, como todas las muertes en la República Argentina, objeto de venganza.
Pero sin embargo, sin embargo, alguien que va a ser muy duro, que va a derramar mucha sangre, y que también va a ser muy atacado, como: Don Juan Manuel de Rosas, va a asumir su gobernación de Buenos Aires, en 1830, como: El vengador de la muerte de Dorrego.
Y su discurso inicial es ese: “Dorrego, no has muerto en vano”.
El segundo gobierno Rosas lo asume como: el que viene a poner orden en el país, después de la muerte de Juan Facundo Quiroga.
Lo que a mí me interesa es, ver, cómo es posible superar esta antinomia que hirió, que hirió a la historia argentina. La antinomia entre Civilización y Barbarie.
¿Qué pasa?
¿Es realmente la ilustración de la ciudad de Buenos Aires, la ilustración de los cultos… es realmente la Civilización?
¿Son realmente, los que no pertenecen a la cultura, los que pertenecen a la base, los que pertenecen al pueblo… los, en ultima instancia, iletrados o que no tienen una cultura elevada, son la Barbarie?
¿No puede, no puede este país integrarse?
Hay un momento que, un escritor Argentino, Jorge Luís Borges –ustedes lo conocen, porque estamos… estem, de Borges… un poquito hasta acá, hasta acá… pero bueno...- Borges escribió un gran poema.
Lo notable del poema de Borges es que va mucho más allá en profundidad que las ideas políticas que tenía Borges, que eran pobrísimas. Las ideas políticas de Borges eran las de una “Señora gorda”, digamos, no mucho más, no mucho más. No es nada, digamos, tampoco, novedoso en la Literatura Argentina. Por ejemplo hay escritores como Fogwill , que ha ido a Chile, y dijo que él quería parecerse a Pinochet, lo dijo en Chile, y que lo que más le molestaba de la Argentina eran la manifestaciones en la calle, los piqueteros… con una declaración bien “Borges”, Borges hacía ese tipo de declaraciones. Aceptó ser condecorado por Pinochet, Borges - ¿Usted escuchó esto?-. Borges aceptó ser condecorado por Pinochet. Y cuando fue condecorado dijo: “Me honra ser condecorado por el general Pinochet porque Chile tiene la forma de una espada”.
Sin embargo, sin embargo, Borges, como poeta, se trasciende a sí mismo. Es decir, cuando escribe un poema ya no es, ya no es este tilingo oligárquico que larga parrafadas reaccionarias… así, gratuitamente… porque el Poema Conjetural que Borges escribe en 1943, un mes después del 4 de junio de 1943, es decir, del golpe que lleva al Peronismo al poder. El Poema Conjetural es uno de los textos más profundos de la historia argentina. Es uno de los textos que, con mayor hondura, intenta superar la antinomia, la antinomia Civilización y Barbarie. El esfuerzo de Borges está dado en este poema, al asumir la figura de un letrado, a quien va a llamar: Un hombre de cánones y de latines… De un letrado que es muerto por la furia de la Montonera del Fraile Félix Aldao. Este Poma Conjetural, lo vamos a analizar, muy cuidadosamente, de inmediato.
4- “Vencen los Bárbaros”
El Poema Conjetural de Borges, de julio de 1943, está escrito en la forma de un monólogo interior de Narciso Laprida.
Narciso Laprida, ustedes recordarán, es el hombre que declaró la independencia, de lo que Borges llama, en su poema “Nuestras crueles Provincias” –que va a ser el título de una muy buena novela de Héctor Tizón, buena como todas las que escribe Tizón-.
Laprida ha perdido la batalla y se sabe vencido por la Montonera de Félix Aldao. Laprida piensa entonces, antes de morir –porque es un monólogo interior lo que escribe Borges- La batalla está perdida y la victoria es de los otros. Los Bárbaros vencen. Los gauchos vencen.
Vamos a detenernos en esto. “La victoria es de los otros. Los Bárbaros vencen”. O sea, que en el poema de Borges, Laprida, lo primero que dice es que los Bárbaros son los otros, tal como lo hemos venido analizando a lo largo del recorrido que venimos haciendo. Vencen los Bárbaros. Vencen los otros. Vencen los gauchos. Los gauchos son “los otros”.
¿Qué pasa que en el sigo XIX no se puede integrar el gauchaje Federal con la elite ilustrada de Buenos Aires? ¿Por qué hay una guerra civil a lo largo de todo el siglo XIX?
Porque, Laprida sigue reflexionando y dice: “Estoy huyendo por arrabales últimos hacia el Sur”. “El Sur” es siempre en Borges, el territorio de la Barbarie.
Finalmente Laprida dice: “Yo un hombre de cánones, de latines, un hombre culto… estoy por morir en medio de ciénagas, en medio de ciénagas, estoy por morir en medio del barro, en medio de la suciedad, asesinado por la Barbarie”. Y sin embargo, y sin embargo cuando Narciso de Laprida siente, lo que él llama, “el íntimo puñal” –este es el mejor adjetivo, para mí, de toda la prosa de Borges. Borges, para mí, no se ha lucido siempre con sus adjetivos, en principio porque adjetiva demasiado- pero, “El íntimo puñal, dice Laprida, ese íntimo puñal que penetra en su garganta, es suyo, es suyo. Ese íntimo puñal le da su condición de sudamericano. Morir así, morir en campo abierto, morir en medio del estruendo de la batalla, morir a manos de la Barbarie, hace de este civilizado, un Sudamericano. Porque en esa muerte se conjugan Civilización y Barbarie. Porque él, ahí se da cuenta, de que no es un europeo. Que vive en este territorio, que es Sudamérica, que es un territorio, digamos, “de sonido y de furia” –para usar la frase de Fouine ¿No?-, es un territorio de estruendo, de sangre, de batalla, de contradicciones, de contradicciones insolubles. Pero sin embargo, cuando Laprida siente que ese cuchillo de la Barbarie lo completa a él como sudamericano… porque él es a la vez: Un Civilizado y un Bárbaro… en ese momento la poética de Borges llega a su más alta expresión. Y ahí, Laprida dice: “Yo encuentro aquí mi destino sudamericano”. ¿Por qué? Porque un sudamericano, no solamente es un hombre de letras, de cánones, de latines… es también un hombre que tiene que asumir la Barbarie del territorio en el cual ha crecido. Y con esa Barbarie tiene que dialogar. Con esa Barbarie tiene que enfrentarse y saber que es parte de él. No puede negarla, como si fuera algo totalmente exótico, como si fuera lo otro, ¡Como si él fuera un europeo!... y todo aquello le fuera totalmente ajeno.
La historia argentina pudo haber sido otra, si los Unitarios del siglo XIX hubieran aceptado que, el País Federal también eran ellos. Que no había una Barbarie como territorio del otro, sino que ese territorio no era el del otro, sino que debió ser el de todos… El de todos.
Que quede claro: EL DE TODOS. El de los Civilizados y el de los Bárbaros, que deben unirse, unirse para delinear la cara de un País Conciliado.
Nunca vamos a conciliar este país si lo seguimos dividiendo entre Civilizados cultos y Bárbaros incultos.
Entonces, lo que hace Buenos Aires es, justamente, lo contrario. Instaura el librecambio. Y el librecambio lo que hace es, traer las manufacturas europeas. Y considerar que Inglaterra es el taller del mundo y la Argentina es el granero del mundo. Al considerar que la Argentina es el granero del mundo e Inglaterra es el taller del mundo, Argentina se condena a no ser jamás un país industrial. Y al dejar que penetren las mercancías de Europa, arrasa con las industrias nacientes artesanales del Interior, que alguna vez pudieron haber dado un rostro fabril a nuestro país… que no lo tuvo nunca.
Bueno. Esto es todo y hasta luego.
.
15.4.10
Filosofía Aquí y ahora III (Tercera Temporada) 3- Alberdi y la Revolución de Mayo
Encuentro Nº 3: Alberdi y la Revolución de Mayo
Juan Bautista Alberdi nace en Tucumán en agosto de 1810. A los 14 años llega a Buenos Aires, para estudiar en el Colegio de Ciencias Morales. Y continúa sus estudios en la Universidad de Buenos Aires y en Córdoba. A partir de 1835, junto con otros intelectuales, como Esteban Echeverría, Juan María Gutiérrez y Vicente Fidel López, participa del Salón Literario, en donde se intenta un abordaje intelectual de la situación del País. En 1837, a los 26 años, escribe el “Fragmento preliminar al estudio del derecho”. Un intento de colaboración con el gobierno de Rosas, que no tiene éxito. En 1838, perseguido por el régimen Rosista, Alberdi se exilia en Montevideo, desde donde realiza fuertes críticas al gobierno de Rosas. A partir de 1855 reside en Europa como diplomático de la Confederación Urquicista. Crítico de la guerra del Paraguay, y de las políticas de Buenos Aires, regresa a la Argentina en 1879. Sin embargo, en medio de fuertes enemistades, a los pocos años, decide regresar a Europa. Muere en Neuilly, París, Francia, el 19 de junio de 1884.
1-El Enfoque Federalista de Alberdi
Estamos en el Tercer Ciclo de “Filosofía, aquí y ahora”. Este es, justamente, nuestro tercer programa, en el cual, nos vamos a ocupar de una relación, una interpretación que tiene Alberdi sobre la Revolución de Mayo.
Esta interpretación que hace Alberdi está en un libro suyo, que pertenece a “Los Escritos Póstumos” de Alberdi, que son dieciséis tomos, que se editaron, más o menos, en 1895. Y han sido reeditados. El tomo V, de esos dieciséis tomos, se llama “Belgrano y sus historiadores”, y en ese tomo, Juan Bautista Alberdi hace una crítica muy severa a la Revolución de Mayo.
La crítica de Alberdi implica, ¡Atención!, implica un enfoque Federalista. Alberdi mira a la Revolución de Mayo desde el punto de vista de las Provincias. No desde el punto de vista de Buenos Aires, que es, el punto de vista desde el cual la miraron y la hicieron Moreno, Castelli, Paso, Belgrano, es decir, la elite ilustrada de Buenos Aires. El punto de vista de Alberdi es el del Federalismo, es el de las Provincias. Y Alberdi va a concluir diciendo: “La Revolución de Mayo se hizo –Atención- se hizo en beneficio de Buenos Aires. Fue una revolución que hizo Buenos Aires contra España para sojuzgar a las Provincias. Se reemplazó el coloniaje español sobre Buenos Aires, por el coloniaje de Buenos Aires sobre las Provincias”. Con este pensamiento, Juan Bautista Alberdi, que fue un hombre inteligentísimo, y que vivió la mayoría de su vida exiliado –como mucho de los hombres inteligentes de la Argentina, que tienen que vivir afuera del país, porque este país no tolera demasiado la inteligencia- Alberdi, es un permanente exiliado. Y, desde el exilio, escribe este tomo quinto, en el cual, y a partir del cual, nosotros podemos trazar dos líneas de interpretación en la historia argentina. Usted, está habituado a conocer una sola. El revisionismo histórico, a partir del 30, intentó hacer conocer otra, que fue una visión alternativa, pero que en verdad cambio un panteón de héroes por otro panteón de héroes.
Nosotros tratamos de ver una historia argentina que no tiene héroes, sino que tiene seres humanos de carne y hueso, con virtudes, defectos… y con toda la complejidad que tiene la historia. La complejidad de la historia viene, porque la hacen los hombres, y los hombres son seres realmente complejos.
Entonces estamos hablando de dos líneas en la historia argentina, desde el pensamiento de Alberdi. Alberdi representa a la línea del Liberalismo Integracionista. Alberdi representa el intento de hacer un país integral. No centrado en el poder de Buenos Aires, sino que este poder de Buenos Aires integre también a las Provincias.
Alberdi va a hablar –y más adelante lo vamos a ver- de una Democracia Culta y de una Democracia Bárbara. La Democracia Bárbara, estaría en las Provincias. Pero Alberdi va a decir: “Sin esa Democracia Bárbara, no hay país. No se puede hacer un país excluyendo los cultos a los bárbaros. No hay país así. Lo que hay es una elite, una ciudad poderosa que domina a todo el resto del país”.
Y esto es lo que surgió de la otra línea del Liberalismo. Que es, la línea del Liberalismo Excluyente. La línea del Liberalismo que, expresan Sarmiento, en el Facundo, y que luego va a expresar Mitre en su política, sobre todo en la política que Mitre realiza después de la Batalla de Pavón, de 1861, en la cual, Urquiza le entrega la batalla… -pero eso, ya lo vamos a ver-.
La cuestión es qué, en el Liberalismo Excluyente, lo que se excluye es todo el país, menos Buenos Aires. El Liberalismo Excluyente se centra en Buenos Aires. En Buenos Aires está la elite. Y el resto del país tiene que someterse a los intereses de Buenos Aires. Eso, para Alberdi es La Revolución de Mayo.
Ahora bien… Vamos a pensar en Moreno. Porque Moreno es el que inaugura, digamos, es el disparador de la Revolución de Mayo, junto con las milicias de Saavedra, y junto con su grupo de amigos, fundamentalmente Juan José Castelli, -que, en una extraordinaria novela, Andrés Rivera, en una novela que se llama “La Revolución es un sueño eterno”, Rivera retrata a Juan José Castelli-.
Para desdicha de muchos admiradores de Moreno, y de Castelli, y de Belgrano… Mi interpretación de la Revolución de Mayo va a consistir en afirmar que NO FUE UNA REVOLUCIÓN. Así qué, queridos amigos míos, de la izquierda moreniana, están ustedes avisados: No fue una Revolución. Fue algo muy interesante, pero no una Revolución.
2-La Modernidad Capitalista y el Librecambio
La Revolución de Mayo es exactamente, la incorporación de Buenos Aires, Buenos Aires en tanto representante de la República Argentina, o sea, es la incorporación de la Argentina a la modernidad capitalista.
Tenemos que explicar qué es la modernidad capitalista. No era España. España era el atraso, no la modernidad. Lo que advierten, los llamados próceres de mayo, es que, para que el país inicie su definitivo despegue y salga del atraso que significa estar ligado a la España monárquica, feudal, que no ha hecho su revolución francesa… El país tiene que unirse, unirse a ese tren de la historia, que se encarna en Gran Bretaña y Francia en lo cultural. Para esto, lo que ven los revolucionarios de mayo es que, en realidad esa era la revolución, y esa era la única revolución que se podía hacer.
A ver si lo entienden, mis buenos amigos: No se podía hacer otra revolución y además no la hicieron. No la hicieron. Moreno no expropió la tierra. Moreno no expropió a los comerciantes. Moreno todavía hablaba de Fernando VII. Pero, el verdadero movimiento revolucionario que hace Moreno es: Salir de la esfera arcaica, feudal, monárquica, atrasada española, para entrar en la esfera de la modernidad capitalista, de la razón, del progreso, de la civilización. Esto es, realmente, un cambio importante, y este es el cambio que se hizo en todas las revoluciones de América Latina a comienzos del siglo XIX.
Y, ese cambio, es el cambio cuyo bicentenario vamos a festejar ahora. Haber entrado en la modernidad capitalista, en la racionalidad, civilización, progreso, tren de la historia… -como quieran llamarlo- pero en el, también, librecambio, en el librecambio. Porque lo que quiere Moreno es salir, salir del monopolio español.
Ustedes piensen que, la Argentina, en tanto colonia española, solo podía comerciar con Cádiz, con España. Y esto era terrible. No lo quieren para nada, ni los comerciantes del puerto, ni la elite ilustrada. No lo quieren, digamos, los que están ligados a las esferas del poder. Lo que quieren es comerciar libremente con quienes se le antoje. Quieren quebrar el monopolio español. Y en efecto, lo quiebran. Al quebrar el monopolio español, comienzan a comerciar con Inglaterra, sobre todo, que es para ellos el taller del mundo -ya vamos a ver lo que es eso- … Y vienen los libros de Francia. Nosotros no podemos ni imaginar lo que era para Buenos Aires, recibir libremente los libros de Francia que España impedía entrar en la Argentina. Y, además, todo el comercio con Inglaterra se hacía a través del contrabando.
O sea que, era blanquear una situación. La Revolución de Mayo era blanquear una situación.
El Librecambio. Vamos a preguntarnos qué es el Librecambio. El Librecambio nace en Inglaterra en el siglo XIX. El Librecambio es la doctrina esencial del sistema de producción capitalista. Pero, en Inglaterra, en 1815, había una ley que se llamaba la Ley de Cereales. Esto es muy simple. ¿Por qué la Ley del Cereal? Porque la burguesía industrial, a raíz de esta Ley de Cereales, estaba obligada a comprar sus materias primas a la aristocracia cerealera británica. Pero, la burguesía industrial se da cuenta, que puede conseguir sus materias primas, a precios mucho más reducidos, si las compra en las colonias. Entonces, para eso, necesita derogar la Ley de Cereales que protegía a la aristocracia cerealera británica. En esta tarea se unen el proletariado y la burguesía británica, y derogan la Ley de Cereales.
Cuando derogan la Ley de Cereales, queda inaugurado el Librecambio.
Entonces, la burguesía industrial británica puede importar todas las materias primas que quiera, de todas las colonias que ha tomado. Y la aristocracia cerealera, bueno, se joroba. Está liquidada, o no está liquidada… pero ya no le vende el trigo caro a los industriales.
Necesito explicar brevemente por qué los industriales de Manchester y Liverpool querían el trigo barato. Para hacer pan barato. Ustedes saben cómo se calculaba el salario de un obrero… por aquellos elementos necesarios para mantener su vida. En consecuencia, el pan era muy importante. En consecuencia, si la burguesía industrial conseguía el trigo mucho mas barato en las colonias, para qué se lo iba a comprar a la aristocracia cerealera británica.
Yo creo que este esquema está claro. Es decir: El Librecambio comienza a principios del siglo XIX. Se deroga la Ley de Cereales. Y los ingleses declaran el Librecambio. Importan las materias primas de las colonias. Reducen lo que les cuesta mantener un obrero. La aristocracia cerealera monocultivista, es derrotada –como en todos los grandes países que tuvieron un gran desarrollo industrial-. Derrotaron al sector monocultivista y la burguesía industrial gana la batalla. Y efectivamente, se inaugura el Librecambio.
Bueno. Ya volvemos.
3-El Pacto Neocolonial
La Revolución de Mayo no crea una Nación independiente. Se puede decir que, crea una Nación independiente del poder español, del poder español. Y esta es la gran tarea de San Martín, digamos, liberar a América Latina del poder español, que como dije, era un poder arcaico.
Pero lo que hace Moreno y su grupo de elite es crear una Nación que se incorpora a la modernidad que, en ese momento están encarnando las naciones europeas.
Se establece aquí, algo que quiero decir, y, a mis amigos morenistas, que incorporen bien este concepto: Se inaugura con Moreno el pacto Neocolonial. El pacto con España era un pacto colonial. Un pacto colonial de absoluta dependencia. No teníamos bandera. No teníamos signo. No teníamos independencia. No teníamos Congreso de Tucumán.
Bueno, los ingleses son muy inteligentes. George Canning, Richard Cobden, Adam Smith, van a decir: “Pero déjenlos, que tengan bandera, que tengan himno, que tengan todo lo que quieran, que sean independientes… pero que hagan negocios con nosotros.
Ese es el pacto Neocolonial. Reemplazar la dominación directa por la dominación económica, que comienza, claramente, con el empréstito Baring Brothers, de Rivadavia.
Entonces, lo que Moreno ve claro, es que el país puede salir adelante si establece un nuevo pacto con las naciones más poderosas de Europa.
Por otra parte, nadie me va a negar que “Una Revolución se hace con el Pueblo”. Si no se tiene pueblo, no se puede hacer una Revolución. El pueblo estaba en el interior del país. Y el interior del país estaba poblado por gauchos, que para Moreno no eran el pueblo. Porque lo que Moreno estaba buscando y necesitando, ya que su modelo era la Revolución Francesa, era una burguesía revolucionaria. Una burguesía revolucionaria tal como la que habían tenido Robespierre, Saint-Just.
En éste sentido, y creo que voy a decir algo bastante nuevo, Moreno tiene el mismo problema que va a tener Lenin en Rusia. Moreno no tiene la clase social capaz de ponerse como base a su proyecto revolucionario. No tiene una burguesía revolucionaria. No hay burguesía. Hay estamentos del imperio español, hay comerciantes y hay, digamos, una campaña agrícola-ganadera. No hay una burguesía revolucionaria. Moreno es un revolucionario sin burguesía.
Voy a hacer la comparación con Lenin. Ustedes observen el caso de Lenin cómo es exactamente parecido al de Moreno. ¿Qué hace Lenin? Lenin hace la Revolución. Pero, ¿Qué tienen Lenin? Tiene un campesinado. No tiene un proletariado urbano, como Lenin necesita, porque es un marxista. Para Marx, la Revolución se hace con el proletariado urbano. Y el proletariado urbano surge del desarrollo del sistema capitalista. Entonces, en Lenin, se plantea el siguiente problema: “Para tener un proletariado urbano, yo necesito un desarrollo capitalista en Rusia, y eso me va a llevar por lo menos medio siglo. Luego del medio siglo va a surgir un proletariado urbano. No puedo esperar tanto. Como no tengo proletariado urbano, voy a crear una ideología revolucionaria que voy a incluir, que voy a deslizar, que voy a meter, verticalmente, en las masas campesinas, para llevarlas a la Revolución, desde la Ideología.
O sea, Lenin quería hacer una revolución socialista pero no tenía el proletariado. Y Moreno quería hacer una revolución democrático-burguesa pero no tenía a la burguesía. Tampoco tenía masas como para imponer los proyectos de el Plan revolucionario de Operaciones. Porque, si yo me propongo, si yo me propongo crear un Estado intervencionista y confiscar las grandes fortunas… (Yo me puedo proponer eso…) digamos, esto es lo que hoy propone, digamos, el Partido Obrero, y lo propone a cada rato, digamos… “Lo que hay que hacer es expropiar….”. Cuando sube Cámpora, el ERP le plantea a Cámpora, que lo que tiene que hacer es expropiar a la oligarquía. Y bueno, le dice Cámpora, “No sé cómo hacerlo, porque no puedo”.
Entonces, el problema que tiene Moreno es que el Plan de Operaciones, es efectivamente revolucionario, pero no tiene con qué llevarlo a cabo.
La pregunta que uno tiene que hacerle a todo aquél que le presente una teoría revolucionaria perfecta es: ¿Con qué elementos políticos sociales vas a llevar adelante esta Revolución? Porque tu plan revolucionario es perfecto, pero, si no tenés, si no tenés un poder de movilización de masas, no lo vas a llevar adelante. Y esto es lo que los sectores de izquierda nunca pudieron, no solo entender, sino lograr en la Argentina. Nunca tuvieron un apoyo de masas para sus planes revolucionarios. Eso lo logró el Yrigoyenismo, el Peronismo, pero, eran movimientos que no pertenecían a la izquierda. Esa era otra historia.
Bueno, hasta aquí llegamos, por el momento.
4-La Democracia Bárbara
En el tomo quinto, de Los Escritos Póstumos de Juan Bautista Alberdi, va a estudiar, detenidamente, qué era lo que había en el Interior del país –eso que no le interesó a Moreno y a la elite ilustrada moreniana, que creían representar la civilización, el progreso, las luces de la razón-. Lo que había en el Interior del país, Alberdi lo va a llamar “Democracia Bárbara”. Es un concepto genial de Alberdi. “Democracia Bárbara”, porque claramente, para Alberdi, es el pueblo de las Provincias. Eran las bases reales del país. Esos pueblos que, la Revolución de Mayo va a acusar, a acusar de contrarrevolucionarios, godistas, españolistas… que va a fusilar a Liniers, por afirmar que está del lado de las Provincias… Ese pueblo, esas masas del Interior que efectivamente no son las de Buenos Aires… Son incultos, no tienen la cultura de la elite, pero… bueno, el pueblo es así, sobre todo si se lo abandona a una especie de vida pastoril, como llevaba el gaucho en el interior de Buenos Aires, las masas de Buenos Aires… Pero Alberdi le da la estatura, la estatura constitucional, filosófico-política de, Democracia Bárbara. Democracia Bárbara significa que, esos a quienes Buenos Aires llama “Los Bárbaros”, esos, son la expresión de la democracia, porque son la mayoría, la plebe… Aquellos que merecen ser representados, que merecen la dignidad de ser representados. ¿Por quiénes son representados? Son representados habitualmente por caudillos. Estos caudillos surgen de la masa. Surgen del pueblo. Son líderes que el pueblo del Interior se va dando a si mismos. Es así como los pueblos del Interior comienzan a tener sus propios jefes.
Esta era la reacción del Federalismo surgente en las Provincias, contra la Prepotencia de Buenos Aires, que en verdad invade las Provincias para afirmar su poder económico-político sobre ellas. Finalmente lo va a lograr a través de la Aduana y el Puerto, pero luego de casi un siglo de guerras civiles. Entretanto, ahí surge el Federalismo del Interior.
El Federalismo del Interior surge, porque los pueblos del Interior no ven en la Revolución de Mayo una revolución Nacional, para todos, sino una revolución local para Buenos Aires.
Ahí aparece lo que se va a dar en llamar “Las Montoneras Federales”. La palabra “Montonera” surge de una expresión que quiere decir: “Gauchos que andan en montón”. Estas Montoneras van a tener sus jefes, sus caudillos. Van a ser una de las expresiones más genuinas, más coloridas, más vibrantes, más sudorosas, ardientes, estruendosas, de la política Argentina.
Van a ser derrotadas a lo largo de todo el siglo XIX. Pero, recién en 1874, el último caudillo, Ricardo López Jordán, es asesinado. Mientras tanto, Buenos Aires a tenido que luchar casi un siglo contra el Federalismo, y estuvo a punto de perder, estuvimos a punto de tener un país integrado –ya esto lo vamos a ver-.
Pero, la Argentina debió ser entonces, ésta es nuestra tesis: Debió ser Civilización y Barbarie. Las dos cosas.
Pero, Buenos Aires se obstina en su dominio sobre el Interior. Y a ese Interior lo califica de Bárbaro. ¿Qué quiere decir bárbaro? Bárbaro quiere decir: “El que no es como nosotros”. Bárbaro quiere decir: “El Otro, el Extranjero, el que no es de aquí”.
Entonces, si la barbarie está en el Interior, el Interior no es parte de la Argentina. Buenos Aires es la Argentina. El Interior es la barbarie.
En este sentido la Revolución de Mayo fue soberbia. Fue fruto de la soberbia de Buenos Aires. Porque se hizo, como dice Alberdi, ignorando a la Democracia Bárbara. La solución que hubiera debido tener este país, y que todavía no tiene, al contrario, que está cada vez más agravada, porque cada vez más Buenos Aires sigue siendo una ciudad opulenta, que pronto va a levantar muros para protegerse, y el resto del país o el cono urbano está habitado por excluidos, marginados, por antiguos seres que alguna vez fueron obreros, y ahora, esta nueva clase obrera es la delincuencia, que en lugar de ser integrada, comprendida… es perseguida. ¿Por qué? Porque esta gente es la Democracia Bárbara de hoy.
Y lo que decía Alberdi es: “Si queremos tener un país, tenemos que unir, unir, la Democracia de la Civilización de Buenos Aires con la Democracia Bárbara del Interior del país”.
Hasta luego.
.
.
Acerca de mí
Blogs que visito
-
Incompatibilidad IVHace 14 años.
-
Algunos Datos del Canal Encuentro
Datos del programa
Sinopsis
La televisión y la filosofía no forman una pareja habitual, pero el filósofo, escritor y guionista de cine José Pablo Feinmann enfrenta el desafío de abordar esta disciplina en profundidad y con un lenguaje accesible. La intención es doble; no sólo se propone revisar las preguntas fundamentales que formularon grandes filósofos, como Descartes, Kant, Hegel, Heidegger, Marx o Sartre, sino también permitir que la reflexión filosófica aflore como una actitud ante el mundo que nos rodea.
Conducción
José Pablo Feinmann
Capítulos Transcriptos
Filosofía Aquí y Ahora I (Primera Temporada)
* Primer Capítulo
* Segundo Capítulo -Descartes-
* Tercer Capítulo -Descartes-
* Cuarto Capítulo -Kant-
* Quinto Capítulo -Kant, la experiencia posible y la experiencia imposible-
* Sexto Capítulo -Hegel, el sujeto absoluto y la consolidación de la burguesía europea-
* Séptimo Capítulo -Hegel, dialéctica del amo y el esclavo-
* Octavo Capítulo -Filosofía y praxis-
* Noveno Capítulo -La modernidad desbocada-
* Décimo Capítulo -El capital-
* Décimo Primer Capítulo -Nietzsche, vida y voluntad de poder-
* Décimo Segundo Capítulo -Nietzsche: "Dios ha muerto"-
* Décimo Tercer Capítulo -Derivaciones de Nietzsche-
-------------------------------------------------------
Filosofía Aquí y Ahora II (Segunda Temporada) 2009
Sinopsis:
La televisión y la filosofía no forman una pareja habitual, pero el filósofo, escritor y guionista de cine José Pablo Feinmann enfrenta el desafío de abordar esta disciplina en profundidad y con un lenguaje accesible. La intención es doble; no solo se propone revisar las preguntas fundamentales que formularon grandes filósofos, como Descartes, Kant, Hegel, Heidegger, Marx o Sartre, sino también permitir que la reflexión filosófica aflore como una actitud ante el mundo que nos rodea.
Conducción: José Pablo Feinmann
Capítulos Transcriptos
* Lunes 06/04: Encuentro 1 - Heidegger, "ser y tiempo"
* Lunes 13/04: Encuentro 2 - El Dasein y sus posibles
* Lunes 20/04: Encuentro 3 - Auschwitz y la Filosofía
* Lunes 27/04: Encuentro 4 - El ser-para-la-muerte
* Lunes 04/05: Encuentro 5 - Heidegger y el nazismo
* Lunes 11/05: Encuentro 6 - Sartre, el hombre y las cosas
* Lunes 18/05: Encuentro 7 - Sartre: el ser en-sí y el ser para-sí
* Lunes 25/05: Encuentro 8 - La libertad como fundamento del ser
*Lunes 01/06: Encuentro 9 - La filosofía latinoamericana
*Lunes 08/06: Encuentro 10 - Alberdi: El fragmento preliminar
*Lunes 15/06: Encuentro 11 - Foucault
*Lunes 22/06: Encuentro 12 - Foucault (II)
*Lunes 29/06: Encuentro 13 - Los posmodernos
-------------------------------------------------------
Links Videos
Heidegger: Ser y Tiempo
http://www.encuentro.gov.ar/nota-2798-Video-Heidegger--Ser-y-tiempo.html
Adorno y Horkheimer: Auschwitz y la filosofía
http://www.encuentro.gov.ar/nota-2797-Video-Adorno-y-Horkheimer--Auschwitz-y-la-filosofia.html
Heidegger: La muerte
http://www.encuentro.gov.ar/nota-2799-Video-Heidegger-La-muerte.html
Sartre: Lo que elegimos ser
http://www.encuentro.gov.ar/nota-2563-Video-Sartre--Lo-que-elegimos-ser.html
Sartre: Conciencia intencional
http://www.encuentro.gov.ar/nota-2917-Video-Sartre--Conciencia-intencional.html
Sartre: Nuevo sujeto de la historia
http://www.encuentro.gov.ar/nota-2918-Video-Sartre-Nuevo-sujeto-de-la-historia.html
Filosofía Latinoamericana
http://www.encuentro.gov.ar/nota-2923-Video-Filosofia-latinoamericana.html
-------------------------------------------------------
Filosofía, aquí y ahora III (2010)
Sinópsis:
En la tercera temporada de esta serie, José Pablo Feinmann desarrolla clases magistrales de Filosofía argentina en el marco del Bicentenario. Apoyado en gráfica e imágnes de archivo, despliega las ideas que fueron desarrolladas por grandes pensadores en estos doscientos años de configuración nacional.
Conducción: José Pablo Feinmann
El programa se emite por Canal Encuenro los Jueves a las 21.00 hs.
Capítulos:
*Jueves 01/04: El Iluminismo y la Revolución de Mayo
*Jueves 08/04: El Plan de Operaciones
*Jueves 15/04: Alberdi y la Revolución de Mayo
*Jueves 22/04: Cartas a Lavalle
*Jueves 29/04: Esteban Echeverría: El Matadero
*Jueves 6/05 : Sarmiento en Chile
Repeticiones:
Jueves: 05:00
Viernes: 17:00
Sábados: 00:00
Domingos: 19:00
Lunes: 10:00
-----------------------------------------------------------
La vida según Galeano: Canal Encuentro 2008
Encuentro presenta un ciclo conducido por el escritor uruguayo Eduardo Galeano, recientemente distiguido como el primer Ciudadano Ilustre del Mercosur, donde nos acerca su personal mirada sobre Latinoamérica y el mundo.
El escritor compartirá con la audiencia ideas, relatos y varios de sus textos que recuperan historias y voces de los pueblos Latinoamericanos, ventanas hechas de palabras que nos permiten pensar pasado, presente y futuro de nuestro continente.
El consagrado escritor Eduardo Galeano nos acerca su particular manera de ver Latinoamérica y el mundo. Sus breves y contundentes relatos, van desde pequeños detalles hasta los grandes planteos que enfrenta la humanidad actualmente. El recorrido no tiene límites, la guía es la sinceridad y el asombro por los seres y las cosas.
Link La vida según Galeano - Ciclo Canal Encuentro-http://www.encuentro.gov.ar/Content.aspx?Id=2296
Link Videos de La Vida según Galeano
http://www.encuentro.gov.ar/Mediateca.aspx?Id=7
Los capítulos transcriptos son:
* Mujeres
* Niños
* Los primeros americanos
* Amares
* Los Nadies
* El Miedo manda

